viernes, marzo 1, 2024

CONCATENACIONES: Un desastre perfecto

Fernando Irala

El desastre alrededor de la fallida candidatura presidencial de Samuel García no pudo ser peor.
Alentado por ya saben quien a postularse por Movimiento Ciudadano, el partido que a su vez finge ser de oposición pero se ha convertido en un alfil del régimen, el gobernador de Nuevo León ha escenificado una comedia bufa.
De entrada, repitió en su aventura lo que tanto criticó de su antecesor, “El Bronco”, al dejar la gubernatura encandilado por la carrera presidencial. Y le ha ido mucho peor.
Con un congreso dominado por la oposición, intentó dejar a uno de los suyos encargado del gobierno estatal. Luego de una ruda batalla que incluyó el uso de golpeadores para poner en jaque la sesión legislativa, Samuel vio frustrado el proyecto, y al recular exhibió lo evidente.
Como cualquier otro cacique de los que hemos tenido muchos, concibe al gobierno que encabeza como su patrimonio personal. Su discurso de certeza de que ganaría la elección presidencial quedó como una balandronada, pero además quedó de manifiesto que para él era vital mantener el dominio de la administración estatal, probablemente para tapar tropelías ya cometidas, para tener un aparato a su servicio o incluso para fondear su intentona.
El caso es que cuando el poder judicial avaló la designación del mandatario interino y Samuel vio perdido el feudo, optó por abandonar su sueño guajiro. Ahora, además, el congreso local la hará de emoción para revocar la licencia solicitada y concedida.
Pero los efectos rebotan más arriba. MC se quedó sin candidato y sin muchas figuras de donde escoger al emergente. Y su principal promotor, el señor de Palacio, se vio de pronto privado de un títere que le robaría votos a la oposición y ayudaría al triunfo electoral de la señora del bastón de no mando.
Muchos daños colaterales se han generado a partir del desastre ocurrido, que serán muy difíciles de recomponer, y veremos reflejados en alguna medida en la ya muy próxima elección presidencial, que está a menos de seis meses.
Lo que mal empieza, mal acaba.

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