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Luis Alberto García / Moscú

*El traspaso de Buffon del Parma al Juventus costó 54 millones.

*Pep Guardiola despidió a Joe Hart, símbolo de la selección inglesa.

*Jordan Pickford fue la revelación del equipo de Gareth Southgate.

*El cambio de último minuto del impredecible Louis Van Gaal.

*El mejor del siglo XX, Lev Yashín, leyenda bajo el arco.

 

 

Con la globalización y el imperio del “Dios Mercado” -como dijo el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva- los porteros de los clubes multimillonarios y de los equipos nacionales presentes en la Copa FIFA / Rusia 2018 han sido los protagonistas en muchos de los últimos traspasos.

El torneo ruso sirvió como pistoletazo para comenzar; pero todavía se recuerda el asombro  que provocó aquella transacción en la cual la Juventus de Turín –propiedad de la familia Agnelli, lo mismo que de las fábricas de automotores Fiat- abonó 54 millones de dólares al extinto Parma por Gian Luigi Buffon en 2001.

Manuel Neuer, un grandulón del Schalke nacido en 1986, el año de la pérdida (3-2) de la gran final de Alemania ante Argentina en México, le había costado 30 millones al Bayern Munich y el Manchester City invirtió 40 en 2016 por Ederson Lima del Benfica de Lisboa.

Últimos jugadores en incorporarse al mercado, los guardametas se hacen valer como especialistas –que siempre lo han sido, tienen que aguantar metralla y golpes bajos y por lo alto- por las actuales circunstancias del mercado y los negocios, y por la tendencia del juego, que favorece la estrategia, más acusada desde la aplicación del Video Assistant Referee (VAR).

Hoy, el precio de los guardametas se ha disparado y abundan los conflictos en las porterías, dinamitándose una tradición de que hay un portero “titularísimo” y otro “suplentísimo”, pues la evolución del futbol ha aumentado la importancia del portero defensiva y ofensivamente, con las manos y los pies, decisivo en la salida del balón y en las transiciones.

Así se aprecia en un caso tan singular como el de Ederson Lima en el Manchester City: al llegar al Manchester, Pep Guardiola prescindió de Joe Hart, despidiéndolo a pesar de ser indiscutido del equipo nacional de Inglaterra y símbolo del equipo, y contrató a Claudio Bravo, sustituido después por el brasileño, consolidado bajo los tres palos y como jugador de campo.

Su ejemplo ha incidido en la selección inglesa, hoy resguardada por Jordan Pickford –un joven guardameta con buen juego de pies por el que el modesto Everton pagó 30 millones al Sunderland-, quien tuvo un formidable papel con Inglaterra en Rusia.

Guardiola todavía recuerda que tuvo a alguien que fue calificado como “el portero sin manos” por el periódico parisino “ L’Equipe”, y su titularidad fue cuestionada después del despido del gran Andoni Zubizarreta, cuya figura evocaba la de los míticos José Ángel Iríbar o Ricardo Zamora de muchas décadas atrás, clásicos que hicieron época, antecesores de Iker Casillas, monarca en Sudáfrica 2010.

Hay porteros cuya personalidad es tan marcada que no admiten competencia, como se advirtió también en André Ter Stegen, quien forzó el traspaso del chileno Bravo después de alternarse en la Champions y la Liga, y es por ello que Jasper Cillessen ha pedido más partidos después de quedar relegado a las Copas de España y de Europa.

A la espera de la intervención de Julen Lopetegui luego del escándalo que hubo en Rusia al tener que dejar a la selección en vísperas de la inauguración mundialista, el Real Madrid dispuso de hasta de cinco porteros después del fichaje por 35 millones de Thibaut Courtois, procedente del Chelsea, “Guante de Oro” en Rusia 2018.

Lo increíble es que se ha pagado el doble por Kepa, además del costarricense Keylor Navas y Courtois, y están el español Casilla, el francés Luca Zidane y el ruso Lunin, que pelean por la tercera plaza de portero en la plantilla profesional del club blanco, que gasta a más no poder con tal de volver a otra época galáctica.

No hay duda sobre la valía de Courtois y Navas, de la misma manera que Kepa Arrizabalaga no tiene experiencia internacional pese a ser convocado por España para el Campeonato Mundial de Rusia, donde el titular fue David de Gea, quien defiende al Manchester United después de su fallido traspaso al Real Madrid por culpa de un fax que no llegó a tiempo y le impidió sustituir a Casillas.

A sus 37 años, Casillas continúa activo en el Oporto mientras Buffon, cumplidos los 40, fichó con la carta de libertad en la mano por el París Saint Germain; pero aseguran los entendidos que un portero madura a partir de los 26 años, la edad de Courtois y Ter Stegen, un año menos de los que tienen Ederson y Alisson por los tiernísimos 23 del vasco Kepa Arrizabalaga y el inglés Pickford.

Hay que honrar y aplaudir con énfasis a Gian Luigi por esa decisión ya que, a pesar de su edad, la llegada de un jugador histórico a la Ligue 1, es una de las contrataciones más candentes después de Rusia 2018, sobre todo si fue gratis como es su caso.

Después de conquistar todos los títulos de Italia –incluido además el Campeonato Mundial de 2006 en Alemania-  “Gigi” tiene como meta levantar el único trofeo que se le ha negado en 23 años de brillantísima  trayectoria: “He venido al PSG para pelear juntos por la primera Liga de Campeones”, dijo al llegar a la capital de Francia, seguro de lo que desea.

Por último, hay que decir que el impredecible Louis Van Gaal cambió al guardameta en decisión mortal de último minuto —Tim Krul por Jasper Cillessen— en la tanda de penales del Holanda-Costa Rica de Brasil en 2014; pero cuatro años más tarde, disputada la Copa del Mundo de Rusia a balón parado, ya se apostaba por quién sería el primer portero que ganará el “Balón de Oro” de los tiempos modernos.

El único premiado con él, ha sido el difunto, idolatrado y enorme arácnido de la Unión Soviética y del Dínamo de Moscú, Lev Yashín, en 1963, cuando siempre habían sido los artilleros los ganadores del sexagenario, dorado y codiciado trofeo continental.

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