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Jorge Meléndez Preciado

El accidente  que tuvo el Metrobús en  una estación, pareciera algo circunstancial, atribuido, según las autoridades, al manejador del vehículo. Puede ser, aunque, ya sabemos: los funcionarios culpan a los trabajadores de todos los percances, aunque ellos (los chambeadores) han sacado al país adelante de todos los descalabros sufridos.

Pero que la Ciudad de México está en una grave crisis lo demuestran las anegaciones en el Metro y, ahora, los incendios en diferentes vagones y terminales  que hemos visto. Esto ha traído,   la desesperación  de muchos ciudadanos, los cuales señalaron claramente que  el sistema de transporte no contaban con altavoz de los conductores, indicaciones para evacuar en las profundidades ni las normas mínimas para saber de qué manera conducirse.

El paso deprimido que está en Insurgentes y Mixcoac, no se ha inaugurado porque según dicen ingenieros, la obra se hizo en un sitio donde hay un río de hace siglos y no se previó que  hubiera obstáculos de esa naturaleza en dicho lugar. Por lo tanto, lo importante no es cuándo se pondrá en operación la obra, sino que posiblemente ocurran graves fallas como en el socavón de la carretera a Morelos, lo cual sería gravísimo.

El caso Tláhuac, tan repetido y llevado al extremo como una mala telenovela,  en el cual el delegado Rigoberto Sandoval no es una blanca paloma, no es algo que ocurra en aquella demarcación únicamente, sino que es parte de una violencia excesiva que nos aqueja a los capitalinos desde hace mucho tiempo. Tanto que en esta ciudad los delitos mayores  han crecido como nunca en los últimos 20 años; es decir, todo se encuentra fuera de control, a pesar que Miguel Ángel Mancera se pasee por todos los medios y diga que no existen pandillas grandes en un lugar que antaño era  relativamente apacible.

La PGJCDMX tiene pendiente el asunto de Rubén Espinosa,  Nadia Vera  y tres señoras más desde hace más de dos  años y no hay avances. Ahora, el posible asesinato de Lesvy Berlín  también es otra carta más acerca de la pésima aplicación de la justicia.

La ciudad mayor del país está en crisis, señor Mancera, en tanto usted hace campaña política para buscar una candidatura que no conseguirá.

  1. Murió Marcelino Perelló Valls: Uno de los dirigentes importantes de 1968, quien fue muy estridente en muchas opiniones y una persona de claroscuros. Adiós, Marceli.

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