lunes, abril 15, 2024

CABEZA DE PLAYA: Escuchar, el gran Vacío de nuestro tiempo

Carlos Galguera Roiz

Vivimos época de comunicaciones masivas, también incontrolables, de tal suerte que la capacidad de Escucha para elciudadano común, se torna en algo así como una escalada metafísicamente imposible de alcanzar, todo lo cual redunda en una atmósfera general imperante en nuestra actual Sociedad, altamente contaminada y contaminante…

Las tertulias televisivas, pero no solo ellas, escenifican muestras palpables, cotidianas, de este status perverso; los participantes en estas contiendas tienen y mantienen etiquetas perfectamente definidas, incluyendo tiempos de actuación ante cámaras, medidos, lo cual implica una administración leonina para los ataques, absolutamente prusiana…

Nadie escucha al adversario, solo de refilón y básicamente para replicar más eficazmente a la contraparte, atacándola con piezas de artillería propias, cuidadosamente precocinadas y, por contra, ignorando descaradamente argumentos válidos del oponente…

Pero estos “intercambios” no solo ocurren en las contiendas televisivas, sucede en los debates políticos de todos los niveles, entrevistas, participaciones de todo tipo, micrófonos y pantallas, intercambios con diversos tonos y contenidos, noticias encarriladas, hacia una u otra vertiente…

Esta Era, enorme e implacable explosión comunicativa, es, precisa, paradójicamente, la que ha generado un nivel de escucha mas anémico, diluido, menos profundo, escaseando componentes importantes de racionalidad, abundancia de tópicos, inteligencia bajo mínimos, provocando excitaciones, máximas potencias…

Este triste panorama no es exclusivo de las esferas públicas, políticas, partidistas, mediáticas…; he podido verificar que el ciudadano común, ya con el síndrome de su posicionamiento ideológico a cuestas, registrado en su “piel”, trata de “alimentarse” , casi exclusivamente, con ingredientes afines a sus “líneas”, las que cada persona cree que le definen, las cuales se ha, o le han, precocinado, para todo lo cual es preciso identificar, condición previa sine qua non, el enemigo a batir, más bien a destruir…

Es la realidad inocultable de cada día; pongamos un ejemplo, nuestro panorama sociopolítico está repleto de ellos, incluyendo todos los colores del espectro político; pues bien ocurrió hace días en Barcelona, el Presidente Sánchez, tan denostado en muchos círculos, pronunció una advertencia directamente dirigida a los secesionistas catalanes, que podría parecer interesante “No, no pueden seguir ustedes con la eterna matraca del monólogo, ya no…, es preciso dialogar”

Bueno, a mi juicio fue un momento que sonaba a ultimátum…; pues bien, no pasó nada, apenas se difundió este alegato, algo que podía contener dinamita….

El hecho ratifica la tesis que planteamos, nadie, en realidad, escucha a nadie. Se plantean cuestiones que podrían tener recorrido, para los destinatarios, pero estos, incólumes, hacen rebotar los dardos olímpicamente, como si no se hubieran lanzado, todo sigue igual, una pequeña pausa y se vuelven a montar las eternas monsergas, las interminables trifulcas…

Nunca, jamás, con este estilo de “No escucha” que prevalece, podremos llegar a algún lugar razonable, positivo, medianamente enriquecedor…; porque además, como señalábamos arriba, este status de sorderas compartidas está perfectamente repartido entre todos nuestros “representantes” y cuadrillas afines…

Es el problema de fondo en nuestro tiempo, nadie escucha al que circula al borde de sus carriles, tímpanos rotos para los que deambulan 3 ó 4 metros distantes de las propias rutas…

Así nos va. Sin eliminar este dramático vacío de la no escucha, nuestro destino estará atado a esta piedra, que nos mantendrá permanentemente sumergidos…

¿Es por lo que queremos apostar? ¿ no hay nadie cerca de las decisiones? ¿y por las plazas públicas…? ¿Vacías…?. ¿Estaremos perdidos…?

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