martes, abril 16, 2024

Brasil y otras economías emergentes latinoamericanas

Luis A. García / Círculo Latino de Estudios Internacionales

*La nación amazónica, más que obvia por sus dimensiones.
*No existe un catálogo estandarizado de potencias emergentes.
*Construcción social de las relaciones internacionales.
*La categoría está sujeta a una interpretación específica.
*Existen condiciones y tiempos particulares con actores determinados.

La definición de cuáles son las potencias emergentes latinoamericanas ha sido un debate abierto, y por ejemplo, en el enunciado original de James O’Neill cuando acuñó el término BRIC en 2001, Brasil fue la opción más que obvia por sus dimensiones.
El autor indicó que «a último momento, hemos considerado que, dado que la tendencia de crecimiento potencial de México es superior a la de Brasil, podría ser que en diez años el PIB mexicano fuera de un tamaño similar al brasileño.
No hay duda de que esto resultaría en una discusión sobre su relevante rol, y la evaluación sobre América Latina no terminó ahí: apenas unas semanas antes de la debacle financiera de fines de 2001, O’Neill advertía que Argentina estaba expuesta a riesgos derivados de la política monetaria que su gobierno había adoptado diez años atrás, con un tipo de cambio fijo respecto del dólar.
Otra muestra de la flexible designación de potencias emergentes latinoamericanas se vio cuando en 1999 se creó el g-20 de titulares de bancos centrales y ministros de Finanzas y los organizadores no tenían cartabones para elegir qué países formarían parte o no de ese grupo.
La fraseología genérica sobre las «economías de importancia sistémica» sirvió para ocultar una construcción caprichosa. La selección de la membresía tuvo un aire improvisado si no arbitrario. (…) La lógica para la selección de miembros fue muy claramente una mezcla de instrumentalismo y preferencia personal. (…) [El] g-20 tenía que estar hecho de (…) las potencias regionales (…) y también [incluir] inquietudes geopolíticas (…).
Fue interesante] la elección de Argentina en detrimento de Chile, a pesar del prestigio dado a este último por su regreso a la democracia después de la dictadura militar de 1973 y su desempeño económico.
De esta manera, si pertenecer a un grupo de supuestas potencias emergentes convierte a un país en una de esas potencias –cuando menos a la vista de terceros–, en América Latina había tres potencias emergentes en 1999: Argentina, Brasil y México.
No todas las potencias emergentes son iguales ni piensan lo mismo. Las preferencias políticas y económicas de unas y otras están marcadas por sus identidades, a su vez determinadas tanto por su historia como por los respectivos gobiernos de turno; y todos estos elementos perfilan sus políticas exteriores.
En los primeros años del siglo XXI, las condiciones marco habían cambiado para los tres países. Si bien todos ellos se pudieron beneficiar –en diferente grado y tiempo– de un ciclo alcista del precio de las materias primas en los mercados internacionales, cada uno tuvo trayectorias distintas.
La crisis económica argentina de 2001-2002 y sus secuelas dejaron al país platense fuera de los mercados financieros, aunque no así del g-20, sin que se sepa hacia dónde va en ese plano, ante la elección de un personaje impresentable como Javier Milei como nuevo mandatario.
Su «modelo» –bajo los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner– se caracterizó por la intervención del Estado en la economía, una política exterior centrada en alianzas regionales y poco protagonismo global, a contramano de las propuestas ultraliberales de Milei, un caso clínico digno de un análisis profundo.
*Coordinador Ejecutivo del CLEI, Cdmx

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