CIUDAD DE MÉXICO.- Lo que debía ser una fiesta del fútbol brasileño en el Estadio Governador Magalhaes Pinto terminó en una de las páginas más oscuras del deporte sudamericano. La gran final del Campeonato Mineiro entre Atlético Mineiro y Cruzeiro se convirtió en un auténtico campo de batalla, dejando un saldo histórico de 23 tarjetas rojas, una cifra récord para el balompié de Brasil.
El caos se desató en los últimos suspiros del encuentro, cuando el Cruzeiro ya saboreaba la victoria. Tras un disparo de Matheus Pereira que rebotó en el portero Everson, el atacante Christian intentó el contrarremate, chocando accidentalmente con el guardameta del “Galo”. La chispa prendió de inmediato: un Everson enfurecido derribó a su rival y, en un acto de violencia desmedida, impactó sus rodillas contra el rostro de Christian.
El estadio fue testigo del descontrol
A partir de ese momento, la portería del Atlético Mineiro se llenó de jugadores de ambos bandos que intercambiaron golpes y empujones. Lo que inició como un roce futbolístico escaló rápidamente cuando los suplentes y miembros de los cuerpos técnicos saltaron al campo, no solo para separar, sino para sumarse a la gresca.
Uno de los momentos más tensos lo protagonizó el experimentado arquero Cássio, quien perdió los estribos y tuvo que ser contenido por varios compañeros para evitar que la situación pasara a mayores. Por su parte, el delantero ‘Hulk’ también se vio involucrado al lanzar un golpe por la espalda a un rival, recibiendo como respuesta un par de patadas del argentino Lucas Villalba.
Un saldo para la historia
Tras varios minutos de tensión y con la seguridad del estadio rebasada, el árbitro central finalmente pudo poner orden, aunque solo fuera para oficializar la lluvia de tarjetas: 11 expulsados para el Atlético Mineiro y 12 para el Cruzeiro. Si bien esta cifra marca un hito en Brasil, se queda por debajo del Récord Guinness mundial de 36 expulsiones ocurrido en Argentina en 2011. Las redes sociales no tardaron en mostrar las consecuencias físicas de la riña, evidenciando rostros heridos y un ambiente que tardará mucho en sanar.
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AM.Mx/kmj
