La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad durante la adolescencia, mientras que el suicidio representa la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años, advirtió Tania Rocha Sánchez, profesora e investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM.
La especialista señaló que hablar de salud mental resulta indispensable para proteger el bienestar emocional y la manera en que las personas proyectan su presente y futuro. En México y a nivel global, una de cada siete personas de entre 10 y 19 años enfrentará algún problema relacionado con su salud mental.
Rocha Sánchez explicó que cuando una alteración no recibe atención durante la adolescencia, sus efectos pueden prolongarse hasta la edad adulta y afectar tanto el bienestar físico y mental como las posibilidades de desarrollar una vida plena.
Juventudes LGBTIQ+ enfrentan mayor exposición a problemas emocionales
Durante la conferencia Realidades y retos para la salud mental en juventudes LGBTIQ+, organizada por el Seminario Universitario en Juventudes Emergentes, la académica advirtió que la desinformación, los prejuicios y algunos enfoques conceptuales desactualizados continúan generando condiciones de vulnerabilidad para determinados sectores de la población.
En el caso de las juventudes LGBTIQ+, la exposición a problemas de salud mental es considerablemente mayor. De acuerdo con la especialista, este grupo presenta casi tres veces más probabilidades de desarrollar ansiedad, depresión y estrés, además de enfrentar un mayor riesgo de ideación suicida.
La investigadora también indicó que lesbianas, gays y bisexuales registran aproximadamente el doble de probabilidad de consumir drogas y alcohol frente a personas heterosexuales. Sin embargo, precisó que estas afectaciones no derivan de la orientación sexual, identidad o expresión de género, sino de los entornos discriminatorios, violentos y excluyentes en los que muchas personas deben desenvolverse.
Rechazo familiar puede incrementar riesgos durante adolescencia y juventud
Uno de los factores de mayor impacto es la aceptación o rechazo dentro de la familia. Rocha Sánchez explicó que diversas investigaciones identifican este entorno como un elemento determinante en el riesgo suicida de las personas pertenecientes a la diversidad sexual.
Aunque la familia suele considerarse un espacio de protección, distintos estudios y encuestas señalan que los hogares, escuelas y espacios públicos pueden convertirse en escenarios donde las juventudes LGBTIQ+ enfrentan agresiones, discriminación o violencia.
La especialista indicó que cuando existe rechazo familiar, abuso físico, psicológico o sexual con la intención de modificar la orientación sexual o la identidad de género, aumentan los riesgos de ideación e intento suicida. Estas prácticas, además de generar afectaciones emocionales, refuerzan contextos de exclusión durante etapas fundamentales del desarrollo.
Prejuicios sociales deben ser centro de estrategias de prevención
Rocha Sánchez señaló que las personas que hacen pública su orientación sexual o identidad de género desde edades tempranas pueden quedar expuestas a mayores situaciones de agresión y riesgo.
La académica aclaró que este escenario no debe interpretarse como una recomendación para que niñas, niños, adolescentes o jóvenes oculten su identidad. Por el contrario, sostuvo que la atención debe dirigirse hacia quienes reproducen prejuicios, discriminación y violencia contra estas poblaciones.
El reto, señaló, consiste en transformar los espacios familiares, escolares y comunitarios para que sean entornos seguros, así como actualizar enfoques sobre diversidad sexual y fortalecer las acciones de prevención, acompañamiento y atención en salud mental para las juventudes.
AM.MX/CV



