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Francisco Gómez Maza

Aristegui y Poniatowska, periodistas de cepa

A AMLO le encanta la adulación, pero le daña

Uno de esos próceres que se autodenominan “yutuberos” me dio lástima, me dio pena, esta mañana de jueves.
De supina ignorancia histórica y de qué es hacer periodismo verdadero, el sujeto, cuyo nombre no recuerdo ni vale la pena recordar, trató con desprecio a dos mujeres periodistas de cepa, que no necesitan recomendación ni menos condena de nadie, la conductora de programas radiales y televisivos de noticias, Carmen Aristegui, y la laureada escritora y periodista, Elena Poniatowska, dos pilares del periodismo nacional. Dos colegas ante quienes me quito el sombrero y me pongo de pie.
Mi colega Gervasio Grajales, pionero del periodismo chiapaneco, diría: que chamaco tan ignorante; tan malcriado, que no sabe que el periodismo, si no es crítico, puede ser de todo, principalmente propaganda como la que hacen los yutuberos, que diariamente pierden el tiempo ensalzando, elogiando, sin razones, sin argumentos válidos, la figura del presidente Andrés Manuel López obrador, quien no necesita que lo halaguen hasta la ignominia, como si estos cretinos fueran a recibir una atractiva prebenda económica por la propaganda.
Y en eso queda el coro de alabanzas al presidente, en un caudal de vituperios. Me quedo con la crítica mordaz de periodistas a quienes el propio López Obrador acusa de chayoteros. Y de aquellos colegas que analizan la realidad, porque al presidente – no sé si se haya dado cuenta – no le conviene en lo más mínimo estar escuchando todos los días y a toda hora esa schola cantorum de sedicentes periodistas que lo único que logran con sus elogios es ensuciar la imagen presidencial.
Pues para el tal yutubero de marras, cuyo canal se llama (¿?) “Quesadilla de Verdades”, Aristegui y Poniatowska (me pongo de pie y aplaudo) son un par de traidoras. Aristegui porque regresó a la radio, después de que fue cancelado su programa en un acto de represión política del gobierno anterior, y Elena porque recientemente le dijo a un reportero que la entrevistó que López Obrador debería cancelar las “mañaneras” porque ya muchos estaban hartos de ella.

Las dos periodísticas saben perfectamente que el periodismo, si no es crítico, si no cuestiona a las clases dominantes, a los gobiernos, es una actividad totalmente mediocre, anodina; es pura propaganda. Y no hay peor veneno mortal para un político, para un gobernante, que la adulación, la ausencia de cuestionamientos a su actuación política. La adulación se convierte, tarde o temprano, en vituperio. Y eso es lo que hacen los yutuberos.
Según ellos están haciendo periodismo. No, amigos, no están haciendo periodismo. Están haciendo una propaganda malsana contra López Obrador. Son ustedes sus peores enemigos. Para que quiero más enemigos. Con los que tengo en casa me basta y me sobra.
La verdad es que me gustaría que Andrés tomara conciencia de su relación con los periodistas. Tiene que leer, ver y escuchar a sus críticos, que parece que fueran voceros de las derechas y las izquierdas que no quieren al presidente…
No. Son periodistas. Y de ellos debe de aprender el tabasqueño. Los yutuberos lo único que están haciendo es dañar su imagen. Algunos mordaces piensan mal y dicen que estos “periodistas”, que jamás han pisado la redacción de un medio de información, prensa escrita, radio, televisión, son los “chayoteros” del presidente.
En el Salón de la Tesorería, en la Mañanera, se mueven como peces en el agua, los aduladores, los preguntadores a modo. Como ese par del tal “noticiero en redes”, que ensalza diariamente al presidente, al terminar la conferencia de prensa, haciendo alarde de su habilidad de aduladores.
Ojo: a mí, nadie puede acusarme de traidor, como lo han hecho con Aristegui y Poniatowska. Yo no tengo, desde hace muchos años, nada qué ver con López Obrador. Y menos algún querer.

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