OTRAS INQUISICIONES: Códice Dresde

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Pablo Cabañas Díaz

El documento original se encuentra en la ciudad alemana que le ha dado su nombre, Dresde. El Códice de Dresde como lo conocemos es un fragmento. El texto inicia en la página 60 y continua hasta completar una Rueda de katunes, ciclo calendárico que abarca un lapso de casi 260 años. Al parecer el agua ha causado estragos en varias de sus páginas, pues ya desde la primera edición de este manuscrito se perciben áreas donde ya no se distingue la pintura. Durante la Segunda Guerra Mundial Dresde fue bombardeada y el recinto que lo albergaba quedó dañado. Entonces llovió y algunas de sus páginas se deterioraron aún más.

 

Además  no es una tira continua a esto se deben las diferencias en cuanto la paginación. Los colores que se emplearon son el azul-verde, el rojo, el amarillo y por supuesto el negro. En un examen de las fechas, del estilo de algunos incensarios, de los portadores de año, de los dioses representados así como del uso de algunos glifos, parece ser que el códice es una copia de otro más antiguo que fue hecho entre 1200 y 1250. Su contenido es variado, y se puede agrupar en tres categorías: “almanaques y cómputos de días, para adoración y adivinación (que ocupan la mayor parte del libro); material astronómico-astrológico (que son las tablas de eclipses y las tablas de Venus), y profecías para el año y para el katún”.

 

Este magnífico códice prehispánico fue el primero en ser publicado, el primero en ser identificado como maya y el que ha sido estudiado por el mayor número de especialistas. La Fundación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos señala que este documento fue observado pr vez primera en 1810, por Alexander von Humboldt. El trabajo de Humboldt  solo incluye las páginas 47, 48, 50, 51, 52 del Dresde en una presentación de color aunque no exacta.

 

En 1825, Agostino Aglio, hizo un trazado del Códice Dresde. Estaba en blanco y negro,. En 1880, y de nuevo en 1892, Ernst Förstemann publicó el Dresde, en ediciones fotocromolitograficas, con quizás sólo 60 copias producidas en cada edición. Estas  copias han llegado a ser extremadamente raras. En 1932, William E. Gates publicó un facsímil de la versión del Dresde. Se ve muy bien, está colorido y tiene su propio tipo letra para todos los glifos. No puedo decir que es la versión más exacta. Hay 75 copias de esta edición sin numerar que pueden haber sido colocadas junto con hojas impresas extras. Una de estas copias estuvo  en poder de Jeremiah F. Epstein, quien fué un profesor en el Departamento de Antropología en la Universidad de Texas, Austin.

 

En 1975, el Akademische Druck- u. Verlagsanstalt, de Graz, Austria, imprimió un facsimil de fotos de color del original que fue dañado durante la Segunda Guerra Mundial, con comentarios por Helmut Deckert y Ferdinand Anders. Es notablemente bueno, y lo peor de las páginas dañadas han sido reproducidas de nuevo.

 

Debido a que el Dresde estaba en pedazos en años anteriores, los europeos posteriormente le asignaron números a las páginas, que en estudios posteriores del códice más tarde se comprobó que estaban incorrectos.

 

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