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CIUDAD DE MÉXICO.- Los programas sociales de combate a la pobreza de la actual administración han sido tan solo un paliativo que no han logrado atajar el impacto social y económico del Covid-19. La pandemia en México lanzará a la pobreza extrema a más de 11 millones de mexicanos que han perdido su empleo y su modus vivendi, agudizando la situación de pobreza en el país que ya padecían 52.4 millones de habitantes antes del brote de coronavirus.

El coctel del desempleo, salarios parciales, inflación y la mal llevada nueva normalidad ha provocado un efecto negativo en la economía mexicana. La pandemia se prolongará, a decir de las autoridades, en su primera ola hasta el mes de octubre y ahí se enlazará y potenciará con el virus de la influenza H1N1, logrando un rebrote que relanzará a la pandemia al menos hasta mitad del 2021. Esta emergencia sanitaria ha propiciado un colapso económico no vivido en los últimos 100 años. A decir de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sufriremos una contracción económica de -9 puntos del PIB, llevando a miles de hogares al hambre y a la desnutrición, poniendo en un mayor riesgo su salud.

“Enfrentamos un panorama dantesco de graves consecuencias sociales, sanitarias, y económicas que no podrán ser ocultadas por ninguna cortina de humo, ni estrategia mediática. Es por ello que la mejor defensa de la salud de los mexicanos será garantizar su derecho al consumo de lo esencial para que en las mesas de los hogares haya comida caliente que nutra y dignifique la calidad de vida de las familias mexicanas”, enfatizó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

La pesada sobrecarga fiscal (IVA+IEPS) que se aplica a los productos de primera necesidad es una maquinaria perfecta de recaudación para el Estado que termina por empobrecer a los mexicanos, arrojándolos a la miseria.

Los consumidores sin ingresos no tienen poder de compra, no hay circulante en el mercado, las ventas no son posibles y el comercio se cancela. Este es el círculo vicioso de perder-perder en el que nos encontramos y que el pequeño comercio sufre.

Por ello, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) insiste y enfatiza que la situación por la que atraviesa México es sumamente complicada y adversa, pues por un lado encara una letal pandemia y, por otro lado, sortea los estragos de una recesión económica. Por si fuera poco, se insiste en gobernar desde la polarización. Seamos honestos, divididos y confrontados no se conseguirá reactivar la economía y mucho menos se logrará el bienestar nacional.

“Es tiempo de cerrar filas como país, por eso, desde la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes hacemos un llamado a la Unidad Nacional, a la conformación de un gran Fondo Revolvente de recursos públicos, privados y sociales, que apalanque la reactivación económica del país”, subrayó Cuauhtémoc Rivera.

“Estamos muy lejos aún de domar la pandemia del coronavirus y solo uniendo todas nuestras fuerzas podremos tener la resiliencia necesaria para ponernos nuevamente de pie”, finalizó el líder de ANPEC.
AM.MX/fm

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