OTRAS INQUISICIONES: China : Inversiones perdidas

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Pablo Cabañas Díaz
Al iniciar la administración del presidente Enrique Peña Nieto parecía darse una nueva etapa en las relaciones bilaterales con China a través  del establecimiento de una Asociación Estratégica  que en el año 2013, pretendía institucionalizar las relaciones en materia de energía, turismo, comercio e inversiones. En el marco de esta Asociación, China  se comprometió a realizar inversiones hasta por  81 mil  millones de dólares entre 2013 y 2018 en infraestructura para comunicaciones y transportes.  En 2015 , la institución bancaria Industrial and Commercial Bank of China México (ICBC) abrió su primer sucursal en México, por lo que se convirtió en el primer banco chino en el país., mejorando su red de servicio y capacidad global.
En el último ranking de los bancos más grandes mundo de Forbes, el banco ICBC se colocó en el primer lugar, debido a que reportó 44,000 millones de dólares (mdd) en ganancias, 3.3 billones de dólares en activos, además tiene un valor de mercado de 278,000 mdd. El presidente del Consejo de Supervisión del banco, Qian Wenhui, expresó que el establecimiento de ICBC México era un logro sobresaliente en la relación económica y cooperación financiera chino–mexicana.
Las autoridades del país asiático manifestaron su interés por participar en la construcción de infraestructura ferroviaria, principalmente en el tren que uniría a  Querétaro con  la Ciudad de México. China Railway Construction Corporation (CRCC) había ganado la licitación para construir el Tren de Alta Velocidad (TAV) pero el 6 de noviembre del 2014, la licitación se canceló. Posteriormente sobrevino la cancelación de otro proyecto: Dragon Mart, mismo que iba a ser construido en Cancún, Quintana Roo que incluía un complejo con 722 viviendas, 20 naves comerciales y tres mil locales. La obra fue suspendida por las autoridades argumentando daños medioambientales tras la deforestación de más de 200 hectáreas, al respecto se impusieron multas y continúa un litigio por parte de la empresa Real Estate Dragon Mart Cancún, para anular dichas sanciones.
Después de estos tropiezos, el ímpetu con el que arrancaron las relaciones bilaterales en el 2013 se enfrió, ha habido resultados en materia de energía ya que se anunció que Petróleos Mexicanos (Pemex) firmó un acuerdo para una línea de crédito inicial por hasta 10 mil millones de dólares con el ICBC para financiar proyectos de exploración y producción de petróleo, así como la compra de equipos. Se concretó la conformación de un fondo de energía, entre Pemex y tres empresas estatales chinas de 5 mil millones de dólares, para proyectos de infraestructura, entre ellos, la construcción de la segunda etapa del gasoducto “los Ramones”. Pero lo cierto es que en el sexenio de Peña Nieto, China decidió congelar sus proyectos no  hubo inversión masiva en México. “En este momento las empresas chinas no quieren invertir aquí”, aseguró el representante en México del fabricante chino de automóviles FAW, Zhang Nan, agregando que “es realmente delicado”. Según él, China consideró como una lección aprendida la cancelación del proyecto ferroviario. “Cuando se produjo la cancelación del proyecto, muchas de las empresas chinas lo vieron en televisión, en las noticias, y me dijeron: ‘Si no podemos confiar en el Estado, si no podemos confiar en la palabra del país, ¿qué garantía nos queda de que [ustedes] no vayan a cancelarnos a nosotros?”.

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