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Miguel Tirado Rasso

mitirasso@yahoo.com.mx

El lunes pasado el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) cumplió cuatro años de vida en el escenario político electoral nacional, conmemoración que, sumada al explosivo triunfo del pasado primero de julio, supondría una festiva celebración que , simplemente, no se dio. Sus dirigentes, con o sin línea, optaron por una discreta declaración en la que reconocen, de alguna manera, que éste, no ha tenido tiempo para alcanzar su madurez como partido político, y que todavía está en camino de superar su fase de movimiento.

Su presidente ( la Real Academia de la Lengua señala que cuando se trata de nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se agrega al final “ente”, sin que dependa del género (masculino o femenino) que tenga), Yeidckol Polevnsky, declararía, en esa ocasión, que van a trabajar “en la institucionalización de Morena, aprovechando que no tenemos más procesos electorales por delante…”

Esta organización, fundada en 2012 por Andrés Manuel López Obrador, a su imagen y semejanza, que en 2014 se convertiría en partido político, como parte de su estrategia para participar, una vez más, en la carrera presidencial, se vio de inmediato incorporada en procesos electorales aún sin contar con una militancia definida ni identificada con sus principios, impulsada por la dinámica de su fundador. A fin de cuentas, éste le aportaría sus huestes que le permitieron alcanzar, en su tercer intento, un éxito contundente.

El caso es que el triunfo del primero de julio, convirtió a este partido en la primera fuerza política del país, a sólo cuatro años de su fundación, sin que esté muy clara la identificación de su militancia ni cuente con una estructura a nivel nacional. Y es que, en el acelerado ritmo por sumar adeptos, Morena tuvo que hacer camino al andar. De ahí la miscelánea de sus candidatos triunfantes, en donde se encuentra de todo: actores, cantantes, boxeadores, líderes de ambulantes, ex líderes de autodefensas, concursantes de belleza, ex conductoras de medios, etc. Muchos de ellos  seleccionados por el método de la tómbola que, aunque sin duda democrática, no constituye la fórmula más conveniente para escoger a los mejores candidatos.

Una gran mayoría de estos personajes resultaron beneficiados por el tsunami López Obrador, pues difícilmente podríamos decir que el mérito de su victoria se debe a sus cualidades, a su idoneidad o a las estrategias de campaña del partido que los postuló, que, en realidad, sólo prestó la marca y el registro. Sólo como anécdota están los triunfos de casos sin candidatos, de candidatos bajo proceso penal o de candidatos ausentes.

La incorporación indiscriminada y diversa de personajes como candidatos por Morena, presenta, como resultado del triunfo arrollador de este partido, un delicado escenario ante la falta de experiencia, evidente, de muchos de los que estarán tomando posesión de sus cargos para gobernar o para elaborar leyes. Consideración que se vuelve más crítica, en el caso de los congresos, por el hecho de constituir mayorías simples en las Cámaras de Senadores y de Diputados federales y en 19 congresos locales, en varios de los cuales alcanzaron mayorías calificadas.

Gran responsabilidad tiene este novel partido, como primera fuerza política que tendrá que capacitar a muchos de sus candidatos triunfadores para lograr el mejor rendimiento en el desempeño de sus funciones. Los electores decidieron darle un cheque en blanco al candidato presidencial triunfador que contará con una cómoda mayoría legislativa que le permitirá hacer, prácticamente, todos los cambios que considere. Algo similar a las condiciones que existían hace 40 años, en los tiempos del priismo todo poderoso. Esperemos que ese gran poder no caiga en la tentación avasallar e ignorar a las oposiciones que, por su minoría, tendrán un muy difícil papel de contra peso.

 

Y lo que son las cosas. Lo que hace ya muchos años los gobiernos priistas diseñaron como fórmula para dar voz y voto a las oposiciones en el Congreso,  a través de los legisladores plurinominales, ahora resultó una pequeña tabla de salvación para lograr algunas posiciones para este partido. Menos mal que cuando se planteó la desaparición de esta fórmula, no hace muchos meses, se le mandó a la congeladora, que si no…

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