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Miguel Tirado Rasso/

mitirasso@yahoo.com.mx

El próximo 4 de junio se llevarán a cabo elecciones para gobernador, presidentes municipales y diputados locales en los estados de  Coahuila y Nayarit. En el Estado de México, sólo para gobernador y en el de Veracruz, únicamente para alcaldes.

Como ya se ha comentado, con anterioridad, destacan los comicios del Estado de México por contar con el mayor padrón electoral del país, más de 11 millones de electores, además de ser un bastión priista que no ha experimentado la alternancia y ser la tierra del Presidente Enrique Peña Nieto. Todo lo cual convierte a esta entidad en un apetitoso objetivo electoral para todos los partidos políticos. Bueno, al menos para cuatro que van con candidato propio.

La lucha por esta gubernatura no está fácil para ninguno de los partidos contendientes, aunque podríamos decir que el PRI lleva cierta ventaja, ahora que la pretendida alianza PAN-PRD no se pudo concretar. Estos dos partidos tienen zonas de influencia muy definidas, si bien no abarcan todo el estado. De haber logrado sumar fuerzas, sus posibilidades de éxito eran muy altas.

Al participar cada quien por su lado, estos institutos dejaron de ser una amenaza grave para el tricolor, particularmente el partido del Sol Azteca, que cada vez se ve más debilitado, tanto por sus divisiones y enfrentamientos internos, como por la labor de hormiga de Morena, que de poquito en poquito, le va quitando simpatizantes. Su alianza con el Partido del Trabajo, no le aporta nada y lo saben. Supongo que su pretensión es evitar caer a un cuarto lugar en esta elección, lo que es muy probable que le suceda.

El PAN apuesta al desgaste del PRI y del gobierno y supone que es posible dar una sorpresa como ya lo hizo en las elecciones del año pasado. Su presidente, Ricardo Anaya, se siente confiado, aunque pudiera ser que los números no le alcancen. Su panorama se nubló cuando no se pudieron poner de acuerdo con el PRD; sin embargo, sigue siendo competitivo y están en la pelea.

Por su parte, el Revolucionario Institucional, no se confía y, aunque ahora respira más tranquilo, opera para fortalecer su posición. Amarró alianza con tres partidos, el Verde Ecologista, Nueva Alianza y el Partido Encuentro Social, que aunque no parece que le aporten mucho, los pocos votos que le sumen, ayudan.

Por ahí hay  una jugada de distracción que pareciera hecha para quitarle votos a los de enfrente, a través de la candidatura independiente de un ex dirigente local del tricolor y ex funcionario del actual gobierno mexiquense. Aunque el personaje reniegue del PRI, su auto postulación por la libre se ve más como una estrategia de este partido para curarse de los independientes, que una auténtica aspiración ciudadana.

Morena es el otro partido que estará presente en las boletas electorales y, más por el activismo de su fundador, Andrés Manuel López Obrador, que por otra razón, su candidata al gobierno mexiquense podría obtener una votación interesante, tomando en cuenta la juventud de este partido. No creemos que vaya a estar en las finales, aunque las sorpresas están de moda.

Esta elección resulta un buen ejercicio y en el mejor momento, para que el tabasqueño mida su fuerza ante el electorado más numeroso. Ya se posicionó como primera fuerza política en la capital del país, que tiene el segundo padrón más grande, así que, a su estilo, va por los electores mexiquenses. La campaña de su candidata la va a aprovechar para mejorar su posicionamiento, aunque esto signifique incurrir, descaradamente, en actos anticipados de campaña. Algo que ha venido haciendo desde hace 15 años, por lo menos, y sigue tan campante.

Los independientes también estarán presentes en esta elección. Algunos ni tan independientes, como el caso ya mencionado, pero se dice que hay 7 más que han expresado su intención de participar. A esta opción, no se le ven mayores posibilidades.

Febrero 9 de 2017

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