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Miguel Tirado Rasso

mitirasso@yahoo.com.mx

Parece que la “suerte” y algo más, que no la justicia ni la ley, podrían estar ayudando al Partido Encuentro Social (PES) en la recuperación de su registro como partido político, que la Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral, acordara cancelar, al no haber alcanzado, el mínimo del 3 por ciento de la votación en las elecciones federales de julio de 2018. Algo que a nadie sorprendió, por la nula representatividad de este partido y su intrascendente paso por el escenario político nacional.

La Ley de Partidos Políticos vigente, establece como causa de la pérdida de registro de un partido político, “no obtener, por lo menos, el 3 por ciento de la votación válida emitida en ALGUNA de las elecciones federales ordinarias para Diputados, Senadores o Presidente de los Estados Unidos Mexicanos…” (Art 94). Una disposición clara, que no da lugar a dudas, y que, sin embargo, ha merecido una muy benévola y cómoda interpretación que favorece a los partidos políticos que se encuentran en ese supuesto de ley. Una interpretación que va más allá del espíritu de la norma y de los propósitos del legislador.

Según este criterio, sólo los partidos que no hayan alcanzado el mínimo del tres por ciento de la votación EN LAS TRES ELECCIONES FEDERALES (diputados, senadores y presidente), podrán perder su registro. Una evidente contradicción respecto de lo que el legislador pretendía con esta ley que era asegurar la permanencia, en el escenario electoral, de los partidos con representatividad, con un respaldo popular mínimo, con presencia e impacto en la población, y eliminar aquéllos que no significaran nada para el electorado, organizaciones improvisadas con fines de lucro que nada aportan al sistema democrático.

El PES, obtuvo su registro nacional en 2014. Antes, como partido local en el estado de Baja California, participó en comicios estatales en 2007, 2010 y 2013, siempre en alianza con otros partidos, con el PAN y el PANAL en los dos primeros años y con el PRI, el PVEM y el PT en el último mencionado. Su primera incursión en una elección presidencial, fue en 2018, en donde formó parte de la coalición Juntos Haremos Historia.

De acuerdo a la información oficial de los resultados de la elección federal pasada, este partido no alcanzó el mínimo porcentaje de votos requerido por la ley en ninguna de las tres elecciones. En la presidencial, tuvo 2.7 por ciento de la votación emitida; en la de senadores, 2.43, y en la de diputados, 2.50. Al no llegar al 3 por ciento en ningún caso, la generosa interpretación del precepto legal, no alcanzó a beneficiarlo y, por lo tanto, la autoridad canceló su registro.

Inconforme con la resolución del INE, el presidente del PES, Hugo Eric Flores, impugnó la resolución alegando que se había hecho una incorrecta distribución de los sufragios emitidos en favor de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y PES). Y es que, si bien, este partido, por sí solo no alcanzó el umbral del 3 por ciento, su alianza con Morena y el arrastre popular de su candidato presidencial, le abrieron las puertas del Congreso a un número de legisladores que nunca habría conseguido en lo individual.

En efecto, formalmente ganó 56 diputaciones y 8 senadurías, con candidatos que, fueron “postulados” por este partido, aunque no formaran parte de sus filas, pero que, con el aval de la alianza, alcanzaron el triunfo. Tan es así, que, en seis meses, su bancada quedó reducida a la mitad, tras la desbandada de 28 diputados que renunciaron a su grupo parlamentario, para reencontrarse con su origen moreno. Lo mismo sucedió con tres de sus senadores, que dejaron al PES con solo 5 escaños. Los que permanecen en sus bancadas, también son ajenos, pues no tienen antecedentes de militancia pesista ni su postulación podrían acreditarla como derivada de un procedimiento de selección interna de ese partido. Su permanencia sólo se puede explicar, por acuerdos políticos con Morena.

De acuerdo con la información oficial de la elección federal pasada, todas las curules y escaños obtenidos por el PES correspondieron a las postulaciones de candidatos en coalición. Este partido no logró obtener votos suficientes para ganar, por sí solo, una sola victoria por el principio de mayoría relativa. De modo que su representación en el Congreso, no corresponde a su fuerza real electoral, pues todos sus triunfos fueron gracias a la coalición.

En estas circunstancias, habría que decir que este partido carece de argumentos para reclamar la recuperación de su registro, pues por ninguna vía cumple con los requisitos que señala la ley para conservarlo, además de que no tiene forma de acreditar una fuerza representativa calificada, cuando todos los triunfos de sus candidatos se los debe a la coalición con Morena. O ¿alguien de verdad creerá que fueron los votos de su militancia pesista los que le dieron el triunfo a semejante número de congresistas?

Me temo, sin embargo, que este partido tendrá algo más que agradecerle a Morena, además de sus posiciones en el Congreso, pues por ahí circula ya el proyecto de resolución favorable a su impugnación, con lo que Encuentro Social podría recuperar su registro con todas las prestaciones económicas, políticas y demás que esto significa.

Al carecer de fundamentos jurídicos, el magistrado ponente del Tribunal, Felipe de la Mata, se permite licencias para hacer una interpretación torcida de la ley que acomode el fallo a lo políticamente correcto con la 4T, aunque esto signifique violar los ordenamientos de la ley y el sometimiento del Poder Judicial.

Y es que el PES escogió buen socio para sobrevivir.

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