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Pablo Cabañas Díaz
  • -“Miren, algo raro está sucediendo aquí y no lo entiendo. Vamos a pensar cómo fue todo”.
Alfred Hitchcock
Cuando José Antonio Meade Kouribreña,  fue nombrado secretario ejecutivo del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario(IPAB)  guardó los secretos del  “rescate bancario” de  Ernesto Zedillo. En el sexenio de Vicente Fox, fue  director General de Banca y Ahorro de la SHCP, después fue secretario de Hacienda con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto  siguió cubriendo las espaldas a los hombres del dinero y del poder. Va ahora en la defensa de los intereses de HSBC.  A este banco   le descubrieron en diciembre de 2007 un esquema de lavado de dinero masivo con múltiples depósitos que sumaban alrededor de mil 100 millones de dólares en diversas sucursales del estado de Sinaloa.
Durante varios años HSBC aceptó grandes cantidades de dólares en efectivo y no se investigó el origen de los fondos depositados o la presentación de informes de actividades sospechosas, según las leyes y política del propio banco que mantuvo malas prácticas desde su conformación al adquirir Banco Bital.  que tenía más de mil 400 sucursales muchas de ellas en las regiones fronterizas de alto riesgo y regiones bajo el control de los cárteles de la droga.
Hubo vastas transferencias de dólares desde México a los Estados Unidos que involucraron dinero proveniente de las drogas, o el hecho de que el 41% de las cuentas bancarias en las Islas Caimán no tenían información del cliente adjunta. Las cuentas, casi 60 mil con un valor de 2 mil 100 millones de dólares en 2008, pasaron a ser manejadas por HSBC tras la adquisición de Banca Bital en 2002. Paul Thurston, quien presidió operaciones en México durante 14 meses a partir de 2007, reconoció en Washington que por años hubo “significativas debilidades en la infraestructura de controles”. Al comparecer ante el Comité de Investigaciones Permanentes del Senado de Estados Unidos en la capital de Estados Unidos, el ex presidente de HSBC en México, Paul Thurston, se defendió. Explicó a los legisladores que además de cerrar sucursales en México en zonas de alto resgo, se cancelaron al menos 50 mil cuentas en las Islas Caimán para tener control de la situación.
Según la investigación del Comité, la filial mexicana de HSBC expuso al sistema financiero de Estados Unidos a alto riesgo de “lavado” de dinero al exportar hasta 4 mil millones de dólares en efectivo desde México. Thurston reconoció que el modelo antiguo de HSBC en México sólo exacerbó los problemas en las filiales que fueron aprovechadas por el crimen organizado para lavar ingentes cantidades de dinero. En el reporte del Senados de Estados Unidos se advierte que entre 2007 y 2008, la filial de HSBC en México fue el más importante exportador de dólares a HSBC en Estados Unidos, enviando siete mil millones de dólares en efectivo. El reporte de 400 páginas, resultado de la revisión de 1.4 millones de documentos, detalló que una cultura “contaminada” en HSBC Holdings le permitió actuar como financiero de clientes que recibían fondos oscuros.
Los recursos llegaron de todos lados (México, Irán, Islas Caimán, Arabia Saudita y Siria, Corea del Norte, Cuba e Irán), se blanqueaban y regresaban a los conductos financieros internacionales para capitalizar a ciertos países. México jugó un papel estelar como lo demuestran los testimonios y las fotografías de bodegas de dinero en efectivo, que se presentaron en el reporte del Subcomité de Investigación del Senado.
Pero nunca se encendieron los focos de alarma. Tampoco hubo el mínimo intento por parte de las autoridades regulatorias de indagar si los bancos extranjeros que operan en México actúan correctamente. El gobierno de Estados Unidos ya había advertido a los bancos la necesidad de monitorear los negocios que implicaban grandes cantidades de dinero en efectivo provenientes de casas de cambio y de divisas de México. Se puso punto final a esta historia cuando las  autoridades de HSBC se comprometieron ante el Senado a tener mayores controles

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