Durante esta celebración participaron deportistas de seis entidades de la República: Puebla, Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Tlaxcala y Ciudad de México.
En México, jugar sigue teniendo género y persisten ideas que empujan a las niñas a la orilla: que “son frágiles”, que “las van a lastimar”, que “ese deporte es rudo”. Sin embargo, cuando el acceso se abre y el entorno se vuelve seguro, el deporte produce algo más que actividad física: fortalece redes, autoestima, liderazgo y tejido comunitario.