Lo anterior, mediante una iniciativa que busca reformar la fracción IV del apartado A; y la fracción II del apartado B del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para establecer la semana laboral de 5 días.
Trabajar solo 4 días, no solo aumentó la productividad sino que el estrés laboral fue mucho menos y la mayoría de los trabajadores reportó una mejora en el balance entre la vida personal y la laboral.