Estamos acostumbrados a que la mayoría de los sustantivos de género femenino terminan en “a”, por lo que mucha gente da por hecho que todos los sustantivos que no terminan con “a” son de género masculino.
La palabra “lumpen”, con la que se suele designar popularmente a gente nefasta, a las lacras sociales, no tiene ese significado en el Diccionario de la RAE.