No obstante, reveló que su administración ya realiza gestiones para establecer contacto directo con el líder de la Iglesia católica con el fin de formalizar una visita oficial a México.
Desde el Palacio Apostólico, ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el pontífice advirtió que la guerra “no resuelve los problemas, sino que los amplifica” y pidió a los líderes internacionales evitar una “vorágine irreparable”.