La petición pone de relieve la casi total dependencia de Ucrania de sus aliados occidentales para derribar las andanadas de misiles rusos, pese a haber desarrollado un sistema de interceptación de drones de largo alcance que despierta la envidia de algunos de los Ejércitos más avanzados del mundo.
Explicó que la propuesta permite interpretar de manera amplia qué puede considerarse “injerencia extranjera”, lo que podría derivar en abusos políticos y en escenarios de incertidumbre postelectoral.