Después de lanzar improperios en contra de los adolescentes, la profesora se da cuenta de que no había terminado la sesión y se tapa la boca avergonzada.
Sergio Gómez Montero*
Qué país de clamores y sombreros húmedos
En vigilancia de horizontes
V. Huidobro: “Viajero”
En memoria del maestro Huberto, hoy que me embarga la tristeza
por...