En ese sentido, el mandatario mexicano sostuvo que "Lula es una bendición para el pueblo de Brasil. Va a haber en ese país igualdad y alegría con Lula".
Su más encarnizado perseguidor fue el regente Ernesto P. Uruchurtu, llamado el «regente de hierro», quien lo envió seis veces a prisión y 10 veces le clausuró el teatro