El nivel de devastación es alarmante incluso en un estado que se ha acostumbrado a los incendios forestales masivos. Docenas de bloques de la pintoresca Pacific Palisades quedaron reducidos a escombros humeantes. En el vecino Malibú, solo quedaron palmeras ennegrecidas sobre los escombros donde antes había casas frente al mar.
Agregó que el gobierno estadounidense y del estado de California expresaron su agradecimiento y solo espera que avancen los trámites migratorios para que el personal de apoyo pueda llegar a la zona de desastre.