El republicano dijo que los operativos se enfocarán en ciudades gobernadas por demócratas, a quienes llamó “enfermos mentales”, que “odian” a Estados Unidos.
Según su testimonio, las manifestaciones estaban organizadas por personas “más poderosas” que los convocantes visibles, quienes además señalaban objetivos específicos y zonas de la ciudad donde aparecían, de forma “conveniente”, palés con ladrillos o incluso cócteles Molotov.