Este impacto se sintió también en el mundo cultural, que poco a poco iría generando productos y creaciones para explicar qué había pasado y cómo nos habíamos sentido: libros, películas… y canciones.
De esas conversaciones surgen estos aprendizajes que plantean que la salud mental de quienes informan es, en realidad, una condición estructural para que el periodismo pueda sostenerse en el tiempo.