El Departamento del Interior estadounidense confirmó que la tierra permanecerá bajo control del Ejército durante al menos tres años. Aunque no especificó los detalles de su uso, autoridades norteamericanas indicaron que la medida responde al objetivo de “asegurar la frontera”, en medio de un contexto político y migratorio tenso.
El 20 de marzo la Secretaría de Defensa autorizó al personal militar estadunidense a apoyar al Servicio de Aduana y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en el monitoreo móvil en tierra, con el objetivo de detectar, rastrear y monitorear actividades ilegales en la frontera utilizando vehículos tácticos militares, incluido el uso de Strykers.
El general Gregory Guillot, titular del Comando Norte de Estados Unidos, informó en un comunicado que la acción forma parte de las órdenes ejecutivas emitidas por el presidente Donald Trump, esto para combatir el trasiego de drogas, la migración indocumentada, el terrorismo marítimo, la proliferación de armas, la delincuencia transnacional, la piratería, la destrucción del medio ambiente y la inmigración ilegal por mar.
Dicho aviso se publicó acompañado de una advertencia, pues la embajada hizo especial énfasis en las consecuencias que tendría intentar cruzar la frontera: “Insistir en llegar a Estados Unidossin papeles te expondrá a grandes peligros y las consecuencias legales son reales”.