El fondo, aprobado por el Congreso de la Unión en abril, causa polémica porque el 59% de sus recursos iniciales, 24,235.5 millones de pesos, proviene de cuentas no reclamadas de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), el sistema privado de pensiones.
Este fondo, gestionado por el Banco de México, tiene el objetivo de complementar las pensiones de los trabajadores afiliados al IMSS e ISSSTE bajo el modelo de cuentas individuales. Los recursos provendrán de cuentas inactivas de trabajadores de 70 años o más (IMSS) y 75 años o más (ISSSTE) o de sus beneficiarios.