Laura McAllister, de Gales, y Lise Klaveness, de Noruega —las únicas mujeres del comité ejecutivo de la UEFA— se han erigido en críticas abiertas de Infantino durante una crisis desencadenada por su intento fallido de sacar adelante una iniciativa respaldada por capital privado conocida como FIFA Football Enterprises (FFE).
Once ciudades de Estados Unidos que albergaron encuentros del torneo reclaman a la FIFA recursos económicos que, aseguran, fueron prometidos antes del campeonato y que, hasta ahora, siguen sin llegar.
El plan, que pretendía vender hasta un 30% de los derechos comerciales de los Mundiales a fondos privados como Thrive Capital de Joshua Kushner, fue cancelado tras una rebelión global encabezada por Europa y respaldada por Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol.
Los anfitriones señalaron que la oferta de estancias turísticas eventuales representa apenas el uno por ciento del total del parque habitacional que existe en la capital del país.