Los más de 116 millones de pesos obtenidos por medio del impuesto para saneamiento ambiental van a parar a manos de empresas factureras y de los amigos de la presidenta Laura Beristain Navarrete. Los trabajos para cuidar el entorno fueron entregados a compañías crediticias, aseguradoras, abarroteras, empresas fachada y a los “carnales”