De acuerdo con las autoridades, algunos de estos desafíos implican el uso de fuego, sustancias químicas u otros elementos peligrosos, los cuales pueden ser imitados por niños y adolescentes sin medir las consecuencias.
Entre 20 y 25 millones de personas en todo el mundo viven con esta enfermedad, no obstante, su mapeo, detección y tratamientos siguen siendo áreas recién exploradas, lo que, por ahora, limita la visualización del panorama completo.