El contrato resalta por la opacidad en la información de la obra a desarrollar, pues, por ningún lado se lee la dimensión total en metros lineales de dicha obra. Ni desde donde arrancarán los trabajos, ni mucho menos hacia donde desembocará la descarga de las aguas negras. Para evitar poner en evidencia empresas factureras, incurren a la figura fiscal de persona física para saquear las arcas municipales