En el mensaje, el capitán informaba de un cortocircuito y un principio de incendio en las baterías, así como de entrada de agua al sistema de ventilación.
Su más encarnizado perseguidor fue el regente Ernesto P. Uruchurtu, llamado el «regente de hierro», quien lo envió seis veces a prisión y 10 veces le clausuró el teatro