Este incremento exponencial de vegetación y mejora de la calidad del suelo ha resultado en un aumento de la superficie de área verde urbana por habitante, pasando de 14.5 metros cuadrados en 2017 a 19.4 metros cuadrados en 2020.
Bajo una política ambiental innovadora, se ha transformado en un referente de sustentabilidad, destacando la expansión de áreas verdes, la mitigación de emisiones y programas pioneros que han mejorado la calidad de vida y la biodiversidad en la capital mexicana.