China y Estados Unidos llegaron a un acuerdo tras meses de tensión comercial en el que el país asiático accedió a reducir los aranceles que cobra actualmente a los vehículos fabricados en Estados Unidos.
General Motors planea tener su mayor reestructuración en una década reduciendo significativamente la producción de autos en Norteamérica. También dejará de construir algunos modelos con un bajo volumen de ventas y eliminará empleos.