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José SÁNCHEZ LÓPEZ/

CUANDO se habla de servidores públicos corruptos, por lo general se
habla del policía uniformado, del agente policíaco y en menor grado,
de Ministerios Públicos.

Menos aún de jueces, magistrados o ministros.

Pero no es así.

Se dan casos y son frecuentes, como los miembros del Segundo Tribunal
Unitario del tercer circuito, con sede en Jalisco, que liberaron a
RAFAEL CARO QUINTERO, con la miopía, involuntaria o premeditada de la
Procuraduría General de la República, o los magistrados EUFEMIO
ZAMUDIO ALEMÁN y GILBERTO ARREDONDO, en complicidad con el ministro
ERNESTO DIAZ INFANTE, que, a través del abogado ENRIQUE FUENTES LEÓN,
suegro de la artista JAQUELINE BRACAMONTES, ayudaron al Chacal de
Acapulco, ALEJANDRO BRAUN DIAZ, asesino y violador de la niña MERLE
YURIDIA MONDAIN, de 6 años de edad, a salir de la cárcel.

Tenemos también el ejemplo del ex ministro que llegó incluso a la
Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, GENARO DAVID
GÓNGORA PIMENTAL.

Este desobligado y golpeador consorte, utilizó su cargo no sólo para
evadir su responsabilidad sino inclusive para llevar a su pareja hasta
la cárcel, inventándole delitos.

Por todo ello no resulta sorprendente que otro jerarca del máximo
tribunal de justicia de nuestro país, se vea envuelto en actos de
corrupción.

El último y escandaloso caso de corrupción, se da con el caso de
FRANCISCO JAVIER PÉREZ MAQUEDA, titular de la Dirección General de
Inmuebles y Mantenimiento del Consejo de la Judicatura Federal (CJF),
órgano encargado, irónicamente, de supervisar y vigilar el buen
desempeño de quienes conforman el Poder Judicial de la Federación.

Resulta que una llamada anónima, seguramente de algún inconforme,
alertó que en la cajuela de uno de los vehículos oficiales del CJF,
adjudicado a dicha dirección, había escondida una fuerte cantidad de
dinero.

Se hizo caso al “chivatazo” y comenzaron a revisarse los vehículos y
al llegar al de PÉREZ MAQUEDA ¡sorpresa!

En la cajuela había escondidos, en varias bolsas de plástico, para no
llamar la atención, cuatro millones de pesos en efectivo.

Trataron de hablar con el interfecto, pero éste se hallaba por el
estado de Nayarit, dizque en una gira de trabajo.

Cuando por fin se le contactó y supo de qué se trataba, se mostró
sorprendido y dijo que seguramente “se lo habían sembrado”, como
aquellos políticos a los que sorprenden en sus trastupijes y
argumentan que se trata de una guerra sucia de sus enemigos políticos.

Por si o por no, era lo menos que tenía que hacerse, PÉREZ MAQUEDA fue
separado de su cargo al igual que otros cinco funcionarios de la
referida dirección.

Al hurgar en el pasado del funcionario, se estableció que antes ya se
había visto implicado en el otorgamiento de contratos de obra pública
sin licitación por 5 mil millones de pesos. Y mucho antes, cuando fue
director general de Recursos Materiales y Servicios Generales de la
Procuraduría General de la República, por firmar contratos de
servicios tecnológicos no proporcionados.

Lo que no queda claro son dos puntos: ¿Quién le “sembró a FRANCISCO
JAVIER los cuatro millones de pesos y quién “sembró” al mismo PACO,
pese a su discutible trayectoria, en el Consejo de la Judicatura.***LA
TOGA Y EL BIRRETE NO SON GARANTÍA DE INCORRUPTIBILIDAD.***AU REVOIR.

joebotlle@gmail.com

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