CARACAS, VENEZUELA.- El terremoto ocurrió el 10 de agosto de 2026 cerca de San José del Palmar, en Chocó, con una magnitud de 7,4. El Servicio Geológico Colombiano situó su profundidad alrededor de 103 kilómetros, mientras otros reportes iniciales manejaron valores entre 96 y 120,5 kilómetros.
A más de 100 kilómetros bajo tierra, las ondas lograron propagarse ampliamente y el movimiento alcanzó Colombia, Ecuador y Panamá. Estaciones próximas al epicentro registraron entre 90 segundos y dos minutos de movimiento significativo, aunque la ruptura sísmica duró aproximadamente 12,5 segundos.
Colombia y Venezuela comparten actividad sísmica pero no el mismo mecanismo
Colombia y Venezuela se encuentran sobre una región donde interactúan grandes bloques de la corteza terrestre, aunque cada país presenta mecanismos sísmicos diferentes. En Colombia intervienen principalmente las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, mientras Venezuela está fuertemente condicionada por el contacto entre las placas Caribe y Sudamericana.
En el Pacífico colombiano, la placa de Nazca avanza por debajo de la Sudamericana mediante un proceso de subducción. Ese movimiento ocurre a una velocidad aproximada de cinco a seis centímetros por año y acumula esfuerzos que pueden liberarse mediante terremotos.
Originado dentro de la placa de Nazca ya hundida bajo el continente, el sismo colombiano fue clasificado como profundo o intraslab. En Venezuela, en cambio, los terremotos recientes estuvieron asociados a fallas más cercanas a la superficie, entre ellas Boconó y San Sebastián.
La diferencia de profundidad es clave. Los terremotos venezolanos se localizaron aproximadamente entre diez y 22 kilómetros, mientras el colombiano se originó cerca de los 100 kilómetros.
Eso significa que los sismos venezolanos liberaron energía mucho más cerca de la superficie, mientras el colombiano distribuyó sus ondas desde una profundidad considerable. Por esa razón, ambos pueden alcanzar magnitudes elevadas, pero la forma en que se perciben y afectan el territorio puede ser distinta.
Por qué el terremoto colombiano pareció durar tanto
Duración de ruptura y duración percibida representan dos mediciones diferentes dentro de un mismo terremoto. La ruptura puede terminar en segundos, pero las ondas sísmicas continúan desplazándose y llegan a cada zona en momentos distintos.
En Colombia, la ruptura se estimó en unos 12,5 segundos, mientras estaciones cercanas registraron entre 90 segundos y dos minutos de movimiento significativo. También influyeron la distancia al foco, las características del terreno y la respuesta de los edificios ante las vibraciones.
Según las características del terreno, algunas ondas pueden prolongarse en suelos blandos y transmitirse de otra manera en superficies rígidas. Por eso, dos ciudades ubicadas a distancias similares pueden experimentar duraciones e intensidades distintas durante un mismo evento.
AM.MX/lm



