Por Pedro Camacho
Originalmente, el adjetivo “histérico” era aplicable sólo a lo relativo al útero, pero con el tiempo pasó a ser el nombre de una enfermedad que se caracteriza por un nerviosismo exagerado acompañado de espasmos, la cual se decía que era propia de las mujeres, porque el vocablo proviene del griego y su etimología tiene que ver, precisamente, con el útero, un órgano específicamente femenino. Sin embargo, en nuestros días el uso común ha hecho que el adjetivo “histérico” sea aplicable a cualquier persona, sin distinción de género o de sexo, a tal punto que ya ha sido incorporado al diccionario de la Real Academia con la acepción de “nervioso, alterado” y aplicable en masculino y en femenino.



