Por Pedro Camacho
Las instrucciones plasmadas en ciertas placas que son colocadas en algunas calles angostas de diversas ciudades del país, mediante leyendas para prohibir “estacionarse en ambas aceras”, son absurdas. En estricto sentido, por medio de esas placas se permite tácitamente que alguien estacione su auto junto a una sola acera, porque el adjetivo ambas significa una y otra, las dos a la vez, y no cualquiera de las dos, que es lo que se intenta expresar en esas placas. Igualmente absurdo resulta que algunas empresas soliciten personal “de ambos sexos”, porque fisiológicamente hablando, nadie es a la vez hombre y mujer.
