Por Pedro Camacho
Hay una expresión muy conocida en México, con la cual se hace referencia a épocas muy antiguas: “eso es del tiempo de la canica”. Pocos saben, sin embargo, de dónde proviene el dicho. Pues resulta que nació de algo que ocurría antes de que se inventara la corcholata, que por cierto se fabricaba con hojalata y una rodaja de corcho para sellar, materiales de los que deriva el nombre: corcho y lata. En esa época, las botellas (de cerveza, por ejemplo) se tapaban con una canica ajustada a la boquilla y, en ocasiones, sellada con cera. Para abrirlas, había que presionar la canica para que se hundiera en la botella.




