A pesar del discurso oficial sobre avances salariales y de prestaciones, trabajadores afiliados al Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC) mantienen señalamientos contra la dirigencia encabezada por Alejandro Martínez Araiza, a quien acusan de operar un esquema de “tienda de raya digital” que genera beneficios económicos privados y reproduce prácticas históricamente cuestionadas en el sindicalismo mexicano .
De acuerdo con testimonios de trabajadores disidentes, el sindicato impulsa una plataforma denominada Plataforma Inteligente de Impacto Social (PLIIS), mediante la cual los agremiados pagan, además de su cuota sindical, alrededor de 252 pesos mensuales para acceder a cupones, descuentos comerciales, asistencia médica, servicios funerarios y financiamientos. Bajo el lema “Tu cuota vale por 30”, la dirigencia presenta este esquema como un logro sin precedentes en favor de los más de 17 mil afiliados a nivel nacional .
Sin embargo, los inconformes sostienen que dichos servicios no son provistos directamente por el sindicato, sino subcontratados a terceros vinculados con diversas empresas de intermediación. Según su versión, el costo real de estos paquetes sería inferior a los 100 pesos mensuales por trabajador, lo que implicaría un margen significativo entre lo cobrado y lo efectivamente pagado, con ganancias anuales estimadas en más de 51 millones de pesos .
Otro de los puntos que ha generado mayor inconformidad es la oferta de préstamos a los trabajadores, los cuales, señalan, se liquidan en plazos cortos con tasas de interés anualizadas de hasta 160%, práctica que comparan con esquemas de usura y endeudamiento sistemático. Asimismo, critican que ciertos beneficios, como los apoyos funerarios, se cancelen automáticamente tras su uso, aun cuando el trabajador continúe realizando aportaciones mensuales .
Las críticas han reavivado un debate más amplio sobre la democracia sindical en México. Desde la reforma laboral de 2019, la legislación exige mayor transparencia, rendición de cuentas y participación efectiva de los trabajadores en la toma de decisiones, incluyendo el uso de cuotas y la elección de dirigencias mediante voto personal, libre, directo y secreto.
Especialistas en materia laboral advierten que esquemas poco claros de manejo de recursos y beneficios pueden contravenir el espíritu de estas reformas, aun cuando se presenten bajo un discurso de modernización.
Para los trabajadores disidentes, el caso del SNAC refleja la persistencia de viejas prácticas adaptadas a entornos digitales, comparables a las tiendas de raya del Porfiriato, que generaban dependencia económica y control sobre los obreros. En este contexto, consideran que corresponde a instancias como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Unidad de Inteligencia Financiera revisar el destino de las cuotas sindicales y los posibles conflictos de interés en la operación de estos esquemas .
El debate, más allá de un sindicato en particular, pone sobre la mesa los retos pendientes para consolidar un sindicalismo verdaderamente democrático, transparente y alineado con los derechos laborales en México.
