lunes, abril 22, 2024

OTRAS INQUISICIONES: Pumas de la UNAM: ¿nueva era?

Pablo Cabañas Díaz

Los Pumas de la UNAM ahondaron su crisis con la renuncia, el 20 de marzo pasado, del presidente y vicepresidente deportivo, Leopoldo Silva y Miguel Mejía Barón, mismas que no fueron aceptadas por el rector de la máxima casa de estudios, Enrique Graue. La solución a esta crisis fue la de contratar a  Antonio Mohamed como nuevo entrenador de los Pumas  quien  ganará 100 mil pesos diarios por tomar las riendas de los Pumas. Un sueldo que ninguno de los cerca de 40 mil catedráticos devenga, tampoco los cuatro mil 314 universitarios que son miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Silva mostró su apoyo al nuevo proyecto, un mandato que ya fracasó, no hay que olvidar que ha sido presidente de los felinos desde el 20 de noviembre de 2019. Desde que el Club Universidad Nacional se inscribió en 1977 como asociación civil (AC) ante el Registro Público de la Propiedad y de Comercio, quedó en confidencialidad quiénes están detrás del conjunto auriazul, pues se mantuvo en la opacidad la organización burocrático-empresarial de este equipo de fútbol. Pumas no es un activo de la UNAM, no pertenece a la casa de estudios. Es una asociación privada con personalidad jurídica propia, ajena a la Universidad, como se detalló en un reportaje publicado en Aristegui Noticias el 30 de agosto de 2019. Cuenta con estatutos y reglamentos internos que dejan bien claro que el ser parte de la comunidad universitaria no implica estar afiliado, que la identificación y la afición no se traducen en membresía.

El periodista Mauricio Romero reveló varios documentos que mencionan como Graue asignó  recursos universitarios en favor de esta asociación empresarial  cuando era encabezada por Rodrigo Ares de Parga. El trabajo periodístico de Romero trascendió el ámbito deportivo  al mostrar que  el “Club Universidad Nacional A.C. sí recibe recursos económicos de la UNAM”, y que  de 2014 a junio de 2019, fue del orden de los  306 millones de pesos. El primero de septiembre de 2019, Romero, dio a conocer documentos que comprueban que Pumas recibió  recursos económicos de la UNAM. La Universidad, negó toda la información que se publicó en Aristegui Noticias el 30 de agosto de 2019. Ese día el reportero publicó en sus redes sociales documentos entregados por la Tesorería de la UNAM en lo que aparecen transacciones millonarias, algunas hasta por más de 30 millones de pesos. El mito de que un grupo de benefactores “sostiene” a Pumas es una leyenda, que durante décadas ha mantenido engañada a la afición, a la comunidad universitaria y a la ciudadanía en general.

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