OTRAS INQUISICIONES: PRI: Réquiem de cuerpo presente

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Pablo Cabañas Díaz
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) nació el 18 de enero 1946 como un nuevo organismo. Abandonando los principios socialistas, haciendo a un lado a los militares y al servicio de los proyectos del ejecutivo en turno. El PRI sustituyó sus documentos básicos eliminando cualquier posición radical. El PRI entrañaba una contradicción conceptual: “una revolución supuestamente vigente en cuanto propósitos e ideales pero que se desarrollaba mediante instituciones, en particular,  a partir del gobierno federal”.
La administración de Enrique Peña Nieto mostró el fracaso de las instituciones a partir de entre otras cosas, por la matanza de jóvenes y estudiantes, la escalada de la violencia, la llamada Casa Blanca, casos de espionaje, agresiones contra activistas y reporteros, el cobijo que se dio a una camarilla de gobernantes corruptos y, por La Estafa Maestra entre otros muchos casos de corrupción.
En el sexenio pasado el PRI no cambió: siguió  incurriendo en las mismas prácticas -espionaje a organizaciones de la sociedad civil, intimidación a periodistas, uso de las instituciones del Estado para fines políticos-,  y resultó más voraz en cuanto a corrupción. El  PRI ha perdido gran parte de su credibilidad y se ha producido una reacción en contra de las ideas que lo respaldaban, de lo que podríamos llamar el «paradigma neoliberal».  El crecimiento de la pobreza y el fracaso  de las reformas estructurales ha hecho que amplios sectores no solo populares, sino también de la clase media, se sintieran maltratados y excluidos ante un mercado que consideraban adverso.
La nueva generación del PRI,  dejó su huella: Javier Duarte de Ochoa, César Duarte, Roberto Borge Angulo, por mencionar alguno gobernantes impresentables. En los hechos Peña Nieto era jefe del partido, se lo entregó al grupo de tecnócratas (Aurelio Nuño, Luis Videgaray) distanciándose de las bases. En 2018, sufrieron su peor derrota electoral, reducidos a una disminuida fuerza en las cámaras y desprestigiados por los actos de corrupción de de sus más importantes representantes por lo que  el 90 aniversario del PRI, todo indica que es un réquiem de cuerpo presente . El PRI no cambió, México sí lo hizo.

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