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Pablo Cabañas Díaz.

Petróleos Mexicanos (Pemex), informó el 30 de abril pasado que su producción disminuyó un 12 por ciento en el primer trimestre con respecto al año anterior, mientras que sus refinerías operaron a solo un 34 por ciento de su capacidad. Los resultados representan otro golpe para Pemex, la petrolera principal más endeudada del mundo, con alrededor de 106 mil 500 millones de dólares en deudas pendientes. “Los problemas de Pemex son profundos y los mercados financieros internacionales no tienen fe en que hará lo que sea necesario para resolverlos”, explicó Alejandra León, analista de energía de México en IHS Markit. “No hemos visto ningún indicio de que Pemex haya implementado acciones concretas para revertir los declives de producción, y lo que sorprendió es que el negocio de refinación no reflejó mayores ingresos por combatir el robo de combustible que formaba parte del plan de rescate”.

En un estudio de Bloomberg,  se manifiesta que Pemex debe el 97 por ciento de sus activos. ExxonMobil tiene una proporción de deuda del 11 por ciento comparada con sus activos, lo que la ubica como la empresa petrolera que mejor cotiza en el mercado. Por su parte, la deuda de Petrobras equivale al 41% de sus activos.

Nymia Alemida, vicepresidenta senior de la calificadora Moody’s en México, expuso que la pesada carga fiscal, las ineficiencias operativas y los gastos de inversión han sido los principales factores para el endeudamiento de Pemex, sumado a la falta de flujo de su capital.

El mayor incremento de la deuda financiera de Pemex, se dio a lo largo de la administración de Enrique Peña Nieto, y en especial entre 2014 y 2016, en medio de una fuerte contracción de los precios internacionales del petróleo que pasaron de casi 100 a 30 dólares por barril. 

El endeudamiento superó los 2 billones de pesos en 2017. Entre 2015 y 2016,  la deuda se disparó en 32.6%. El 81% de estas obligaciones financieras se prestaron en dólares o están referenciadas en esa moneda, y sólo el 13% es en pesos. Pemex debe  aproximadamente 106 mil  millones de dólares. Tiene que pagar 30 mil millones de dólares entre  2019 a 2021, lo que es el equivalente a 30% de su deuda. ¿Cómo va a pagar esa cantidad en tres años?

Lo primero que hay que tener presente es que los acreedores van a presionar de distintas maneras para defender sus intereses. Baste señalar que al fondo Fidelity,  se le deben 3 mil 300 millones de dólares. Este fondo se especializa en gestión de activos y fondos de pensiones. La deuda con   Pacific Investment Management Co. (Pimco), es por  2 mil 800 millones de dólares, Pimco tiene inversiones de jubilación, planes de pensiones públicos y privados, fondos de riqueza soberana, fundaciones y dotaciones e intermediarios financieros, entre otro. 

Con BlackRock, el monto es por 2 mil 500 mil millones de dólares, esta es la mayor empresa de gestión de activos a nivel global.  En México, opera  los activos de Citibanamex que conforman un portafolio de 64 mil millones de dólares en manejo de activos de sus clientes, tanto institucionales como individuales. En octubre del 2013, el más importante directivo de este fondo, el poderoso Larry Fink elogió las reformas estructurales impulsadas por Enrique Peña Nieto: “México está comenzando  una revolución real”, dijo ante estudiantes de la Universidad de California. “Van a tener una oportunidad tremenda de crecer”.

El total de la deuda de los otros siete tenedores llega  a la estratosférica suma de  34 mil 300 millones de dólares. Además, hay que contar que entre los principales inversionistas de Pemex se encuentran importantes firmas de inversión como Dodge & Cox, Legal & General, Prudential Investment Management, Marathon Asset Management, UBS, T. Rowe Price, Aviva, Stone Harbour, Pictet, Amundi, MFS Investment Management, HSBC, y AllianceBernstein.

El nivel de la deuda, los riesgos que implican chocaron con  la designación de Octavio Oropeza.  Ello explica la “preocupación” de  los bancos nacionales y extranjeros, así como de las agencias calificadoras por los miles de millones de dólares que se encuentra en juego. Oropeza cuenta con el título de Ingeniero Agrónomo con especialidad en Agricultura Tropical. El artículo 20 de la Ley de Pemex establece que tanto el director general como los consejeros deben tener título profesional en las áreas de derecho, administración, economía, ingeniería, contaduría o materias afines a la industria de los hidrocarburos.

Además, el titular de Pemex debe contar con experiencia para cumplir con sus funciones, ya sea en el ámbito profesional, docente o de investigación.  Oropeza no es el perfil que requiere Pemex en momentos tanta complejidad y riesgo. En enero pasado los altos mandos de Pemex en su visita a Wall Street  tuvieron una mala relación con los inversionistas. Jim Craige, de la firma  de inversionistas Stone Harbor, expresó que el nuevo director financiero de la paraestatal, Alberto Velázquez, no pudo explicarles cómo Pemex iba a lograr revertir la pobre producción de Pemex que lleva 14 años en declive. “[Velázquez] no tiene un manejo de la compañía y no impresionó a nadie. Craige es el  jefe de deuda de mercados emergentes en Stone Harbor.

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