viernes, julio 19, 2024

OTRAS INQUISICIONES: México: Música y nacionalismo

Pablo Cabañas Díaz.
Durante el Porfiriato, la vida musical de México transcurría entre las representaciones operísticas de compañías extranjeras, generalmente traídas de Italia, y los conciertos privados dirigidos a las clases altas, donde se escuchaba música foránea o de autores mexicanos con títulos extranjeros. Manuel María Ponce reprochaba que “durante casi cien años de vida nuestros gobernantes, y a su ejemplo nuestros intelectuales y artistas, habíanse preocupado poco de la formación del alma nacional, encaminando todas sus actividades a europeizarnos.” La música mexicana se perdía fatal e insensiblemente; sufría el desdén de nuestros más prestigiados compositores. En las personas que detentaban el poder durante el Porfiriato, había un desprecio por las costumbres auténticamente mexicanas y por ofrecer educación que contrarrestara el atraso cultural del pueblo, constituido mayoritariamente por campesinos y trabajadores. Esta sería una de las razones que más adelante, con el triunfo de la Revolución, detonaría el movimiento conocido como nacionalismo musical. Manuel María Ponce es señalado por varios musicólogos como el primer promotor que introdujo la disposición nacionalista musical como una forma de contrarrestar la tradición italiana en los albores del movimiento revolucionario. Carlos Chávez, sostiene que gracias a Ponce surgió un nacionalismo en la música de México, ya que fue él quien instauró definitivamente el estilo nacionalista como representativo de la música moderna mexicana; no sólo en su obra musical sino también en sus enseñanzas y en sus artículos e investigaciones.
El periodo conocido como nacionalismo musical en México, se ubica cronológicamente entre los años 1910 y 1958, fechas correspondientes al inicio de la revolución mexicana y a la desaparición de José Pablo Moncayo.  Este movimiento musical respondió a factores políticos, sociales y culturales del contexto nacional; que estaba marcado por las luchas políticas anti-reeleccionistas, la propia guerra revolucionaria y los movimientos contrarrevolucionarios que siguieron a ésta, además de la situación de rezago educativo de la población y la necesidad de unificar al pueblo después de la lucha armada.
Este movimiento cultural también sucedió en otras artes como la literatura y la pintura. En la plástica el nacionalismo mexicano fue especialmente fecundo, produciendo un importante movimiento pictórico: el muralismo. Al igual que éste, el nacionalismo musical tenía un fin educativo, consistente en buscar una manera de representar el sentido de pertenencia a una Nación a través de la música; es decir, una exploración de la identidad nacional, como lo apunta Yolanda Moreno Rivas:“Dentro de México fueron determinantes las expectativas creadas por la Revolución Mexicana, la revaloración del arte indígena o prehispánico, el fermento de la nueva creación plástica nacional y la inclinación estatal hacia la socialización de la cultura y la educación”
El movimiento nacionalista mexicano creó un avance dentro de la música al transformar y ampliar, en su camino hacia la búsqueda de una identidad sonora, las posibilidades expresivas y técnicas de su arte, dando vía libre a la música contemporánea mexicana que vendría después y abrir nuevos caminos para las nuevas  generaciones de compositores mexicanos, más preparados en cuanto a técnicas compositivas y con ambiciones de largo alcance.
Para muchos críticos el movimiento nacionalista significó la inserción definitiva de la música mexicana en las páginas de la historia de la música universal, gracias al potencial creativo y al talento liberado de los compositores mexicanos como Carlos Chávez y sus seguidores, quienes enarbolaron el elemento sonoro indígena como bandera idealista. No obstante, al momento de plasmar estos elementos en creaciones artísticas, produjeron resultados innovadores, renovadores e interesantes, según los alcances creativos de cada compositor.

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