fbpx OTRAS INQUISICIONES: Banxico: Primera llamada | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Pablo Cabañas Díaz

Después de la larga hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a casi dos décadas de la primera alternancia partidista en la presidencia mexicana que le dio fin,  en 2018 asistimos al fin de un ciclo político que comenzó con el nuevo siglo. Los cambios en la composición política de los poderes del Estado durante los 12 años de gobiernos del Partido de Acción Nacional (PAN, 2000-06 y 2006-12) y el regreso del PRI a la presidencia en el último sexenio (2012-18) son prueba de una dinámica disputa por el poder.
La singularidad del fin de ciclo que ha acompañado a los comicios del 1 de julio del 2018 supone, además, una prueba de funcionalidad democrática e institucional, con casi 90 millones de ciudadanos que fueron llamados a determinar la renovación de de 18 mil cargos de elección en los tres niveles de gobierno: federal (presidente, senadores y diputados); estatal (gobernadores y diputados) y municipal (presidentes municipales, síndicos y regidores).
De los 56 millones 611,027 personas que votaron en las elecciones federales, 53.19% lo hicieron por Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia. Con 100% de las actas computadas, los registros del INE dan cuenta que López Obrador obtuvo 30 millones 113,483 sufragios. En las elecciones de 2012, el vencedor de la contienda electoral, Enrique Peña Nieto, obtuvo 38.21% de los votos, es decir, 19 millones 226,784 mil votos. De ese tamaño fue la victoria de Morena.
Para agradecer tan importante victoria, el presidente electo  Andres Manuel López Obrador,  en Tepic, Nayarit arrancó su gira por los votos que obtuvo en la elección. Su primer destinatario fue el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León. “El país lleva 30 años en bancarrota, lo que pasa es que la noticia ha pasado de noche. Pero imagínense como está el sector energético. Ojalá se hiciera un balance, porque estamos produciendo petróleo como hace 40 años”. López Obtrado: Habló sin rodeos: “Posiblemente por la situación de bancarrota, no podamos cumplir todo lo que se está demandando pero sí vamos a cumplir -que quede claro- con todo lo que ofrecimientos en campaña. Está bien que yo sea pueda ser moderado y que no quiera estar echando la culpa. Vamos a asumir la responsabilidad. No me estoy quejando”.
En el equipo del presidente electo tienen claro que hay que empezar a moderar las altísimas expectativas que se generaron durante la campaña, porque podrían volverse en contra de la imagen de la nueva administración. Algo de eso empezó a verse en el foro por la paz que encabezó en Tlatelolco, en donde los familiares de las víctimas ya le hicieron reclamos, aunque todavía no asumió en su cargo.
Esta vez López Obrador, se  dirigió de frente a Alejandro Díaz de León, el titular del Banco de México. “Vamos a invertir y a gastar, sólo lo que ingrese a la hacienda pública, no vamos a caer en lo que se llama, técnicamente, déficit. No vamos nosotros a actuar de manera de manera irresponsable, endeudado a México”, dijo antes de lanzar el reclamo. Concluyó con una aviso: “Hicimos el compromiso y lo vamos a cumplir, de que vamos a respetar la autonomía del Banco de México, para que haya equilibrios macroeconómicos, que no haya inflación, y que si se dan esos fenómenos no es por culpa del Presidente de la República, sino por circunstancias externas o por mal manejo de la política financiera que haga Banxico, no el gobierno”. El cruce entre López Obrador y el Banco de México tiene un antecedente muy directo: ocurre apenas unos días después del encuentro en donde  Peña Nieto le pidió que revisara las proyecciones para la economía, puesto el organismo había sido muy escéptico del rumbo que propone Morena.
En cuanto a crecimiento económico, el futuro residente de Palacio Nacional ha dicho que el país podría crecer a niveles de 4% y empuja un alza al salario mínimo. Ambos son revisados con preocupación desde el banco central, en donde para 2019 creen que la economía no crecerá arriba del 3% y mejores salarios presionarán más a la inflación que advierten, no regresará a su objetivo histórico de 3% hasta 2020. ¿La postura de Alejandro Díaz de León, fue una primera llamada sobre la bancarrota o una alerta a lo que viene en el futuro cercano?  Es una pregunta a la  que apremia su respuesta

Comentarios

comentarios