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Luis Alberto García / Vladivostok

* Dos investigadores descubren sus aspectos desconocidos.
* Festividades celebran su día por una victoria zarista.
* Fue fundado por Lev Davídovich Trotski, líder bolchevique.
* Una esvástica aria se mantuvo como escudo hasta 1920.
* Pantalones y relojes en vez de medallas y condecoraciones.
* Iósif Stalin le impuso el nombre de Ejército Soviético hasta 1946.

Borís Ignátovich y Várvara Stepánova, investigadores rusos especializados en la historia de la antigua nación de los sóviets, pusieron al descubierto a fines del siglo pasado lo que no se sabía sobre el Ejército Rojo creado por Lev Davídovich Trotski inmediatamente después de la victoria de los bolcheviques sobre el zarismo, el 25 de octubre de 1917.

En su estudio historiográfico, Ignátovich y Stepánova señalan que llegó a tener más de once millones de soldados y cambió su nombre oficial en 1946 por orden del dictador Iósif Stalin, y llegó a utilizar camellos que pisaron Berlín cuando las tropas de la Wehrmatch alemana y el III Reich de Adolfi Hitler fueron derrotadas y se rindieron el 9 mayo de 1945.

1. Sin embargo, la conmemoración oficial y la festividad del Ejército Rojo se celebra el 23 de febrero de 1918, día en que las tropas rusas derrotaron a la Alemania del káiser Guillermo II cerca de Narva y Pskov.

El decreto sobre el establecimiento del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos fue aprobado el 28 de enero de 1918, casi un mes antes de la caída el zarismo, y se suponía que esa fecha iba a ser festiva.

Sin embargo, al año siguiente, debido a trámites burocráticos, las autoridades del nuevo régimen se perdieron el primer aniversario y se decidió posponer la celebración hasta febrero, en un acuerdo en el cual participaron las diferentes fuerzas políticas que extirparon a la autocracia de tres siglos.

2. El casco de tela ancha conocido como budiónovka -llamado así por el comandante Semión Budionni- se convirtió en uno de los principales símbolos del Ejército Rojo, y según se cuenta el diseño es de 1918 y se introdujo como parte del uniforme del Ejército Rojo al año siguiente.

Según otra teoría, las budiónovkas se diseñaron en 1915, durante la Primera Guerra Mundial; pero el plan era que los soldados rusos victoriosos las llevaran puestas mientras marchaban por las calles de Berlín y Estambul.

Sin embargo, la guerra tomó un curso completamente diferente de lo que esperaba el zar Nicolás II y los gorros de tela ancha fueron acumulando polvo en los almacenes hasta que fueron descubiertos por el Ejército Rojo, que se dispuso a usarlos de inmediato.

Las budiónovkas se reemplazaron en 1940, después de la guerra entre la Unión Soviética y Finlandia –el 22 de junio de 1941 la Alemania nazi invadiría la Unión Soviética- porque no eran adecuadas para hacer frente a las heladas tan severas en latitudes tan cercanas al Círculo Polar Ártico.

3. Es difícil de creer; pero el Ejército Rojo solía llevar una esvástica similar a la que distinguió al nazismo desde la década de 1930: el antiguo símbolo ario era un elemento de la insignia de la manga del hombro de las unidades formadas de la etnia kalmuca –budista-, que lucharon entre 1918 y 1921.

Lo hicieron de manera feroz y sin cuartel en el Frente Sureste contra las tropas del Ejército Blanco de Anton Denikin, de modo que esa esvástica la usó aún en 1920 el Ejército que Trotski organizó desde los primeros días de la Revolución bolchevique.

4. Al comienzo de la guerra civil (1918-1921), el Ejército Rojo experimentó una grave escasez de armas y uniformes y lo mismo ocurría con las condecoraciones militares, pues antes de que se generalizaran las medallas y otros reconocimientos, los soldados y oficiales eran premiados por su valentía con relojes, botas o sillas de montar.

A un soldado se le entregó una caja dorada que había pertenecido a la emperatriz Catalina la Grande, y otra distinción honorable y curiosa del Primer Ejército de Caballería eran unos pantalones rojos revolucionarios.

5. En el Ejército Rojo no hubo “oficiales” hasta 1943, palabra que se asociaba al movimiento blanco, contra quienes los bolcheviques lucharon ferozmente durante la guerra civil, y en lugar de oficiales, el Ejército Rojo tenía “comandantes” que se distinguían no por las insignias en el cuello y las correas de servicio, en lugar de las marcas en los hombros, que estaban prohibidas.

Tras la trascendental victoria en la batalla de Stalingrado en las riberas del río Volga, se reinstalaron los oficiales y las marcas en los hombros; pero se cree que de esta manera Iósif Stalin quería asociar al Ejército Rojo con la historia del ejército ruso antes de la revolución de 1917.

6. Una casi increíble historia consiste en algo insólito: el Ejército Rojo tuvo camellos de combate en sus filas, desplegados con el 28º Ejército de Reserva cerca de Astrakán en el verano de 1942, al comienzo de la batalla de Stalingrado.

Se utilizaron más de 300 camellos para transportar mercancías y artillería que recorrieron un larguísimo camino desde las orillas del Volga hasta Berlín, la capital de la Alemania nazi que se rendía el 9 de mayo de 1945, y una leyenda cuenta que cuando un camello, llamado “Saltamontes” fue llevado al Reichstag, escupió sobre el edificio que albergó al Parlamento alemán.

7. La mayor cantidad de soldados en el Ejército Rojo se contabilizó a principios de 1945, con 11.365.000 efectivos en sus filas, hombres y mujeres; sin embargo, la debilitada economía soviética no podía mantener un ejército tan grande, y en tiempos de paz no era necesario contar con tantas tropas.

En los tres años siguientes a la victoria de mayo de 1945 sobre los nazis, se produjo una desmovilización a gran escala y en 1948 las fuerzas armadas se redujeron a 2.874.000, cuando no se reclutaron jóvenes para el servicio militar, que preferiblemente eran enviados a colaborar en los trabajos de reconstrucción de una nación devastada por la guerra.

8. En 1946 el Ejército Rojo cambió su nombre oficial y pasó a llamarse Ejército Soviético. Porque según Stalin, la palabra “soviético” debía consolidar en la mente del pueblo el camino del socialismo.

9. El asedio más largo de la historia del Ejército Soviético tuvo lugar durante la guerra de Afganistán ya avanzada esa invasión, en diciembre de 1985, en el llamado “enfrentamiento de Rukha”.

Durante tres años y diez meses, el 682º Regimiento de Fusileros a Motor mantuvo sus posiciones en una pequeña meseta, en la aldea abandonada de Rukha, situada en el desfiladero de Panshir, como lo han documentado imágenes de una guerra en la cual, justificadamente o no, la Unión Soviética recibió críticas de Occidente por su mala conducción.

Rodeados de montañas por tres lados, los soldados soviéticos se encontraban día y noche bajo el fuego de los rifles y morteros de las unidades de Ahmad Shah Massoud (13.000 militantes), asedio durante el cual un regimiento perdió 386 hombres y fue finalmente retirado del desfiladero de Panjshir en mayo de 1988.

10. El mayor ejercicio de la historia del Ejército Soviético fue Zapad-81, en el que participaron hasta 100 mil efectivos, incluidas tropas de infantería, de la fuerza aérea, tropas aerotransportadas y la marina, y en términos de escala, el simulacro fue comparable a las principales operaciones de la Segunda Guerra Mundial.

Esas acciones tenían como objetivo mostrar a los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que, sin el uso de armas nucleares, el Ejército Soviético era capaz de derrotar a las fuerzas enemigas en cuestión de días.

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