MANZANILLO.— En el corazón del comercio marítimo mexicano, se gesta la mayor transformación logística de las últimas décadas en América Latina. La expansión del Puerto de Manzanillo hacia la zona de Cuyutlán no solo responde a la saturación del recinto actual, sino que proyecta a México como el nodo logístico indiscutible del Pacífico frente al fenómeno del nearshoring.
Con una inversión que supera los 60,000 millones de pesos entre fondos públicos y privados, el proyecto contempla pasar de un espacio operativo de 450 a más de 1,880 hectáreas. Esta ampliación cuadruplicará la capacidad de manejo de contenedores (TEUs), pasando de los 3.7 millones actuales a más de 10 millones en sus etapas maduras.

Un imán de inversión internacional
La Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) y la Secretaría de Marina (Semar) han trazado un plan maestro que incluye cinco terminales especializadas de contenedores con 1,500 metros de muelle cada una, además de patios reguladores automatizados y conectividad ferroviaria prioritaria hacia el Bajío y el norte del país.
Para las cámaras empresariales del país, la obra representa certidumbre para la atracción de capital extranjero. Así, el Puerto de Manzanillo se consolidará como uno de los pilares clave para el desarrollo del país.
“La expansión de Manzanillo brinda una solución de largo plazo a las cadenas globales de suministro que buscan conectarse eficientemente con Norteamérica”, señalan representantes del sector logístico e industrial.
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AM.MX/dsc




