jueves, mayo 23, 2024

Los purhépechas en los pueblos de indios

Luis Alberto García / Undameo, Michoacán

* Tenían un gobernador y un cabildo indígena.
* Se integraba por regidores, alcaldes y alguaciles.
* Autoridades y controles corporativos sobre los recursos.
* Disponían del uso de tierras, aguas y bosques.
* Poseían facultades judiciales, fiscales y administrativas.
* Se establecieron hospitales en esas comunidades.

Después de la conquista de Mechuacan en la década de 1520 -como se llamó originalmente el territorio del actual estado de Michoacán, denominado así también por el escritor y maestro Jesús Romero Flores-, hubo iniciativas para mejorar las condiciones en las comunidades indígenas.
“Esas labores, materiales y espirituales, fueron emprendidas por don obispo Vasco de Quiroga y los frailes dominicos, agustinos y franciscanos que se ocuparían de los pueblos conquistados”.
Esto lo dice Karina Soto Camacho, investigadora de El Colegio de Michoacán con posgrado en Historia por la Universidad de Salamanca, quien conoció el Archivo General de Indias en España, donde consultó escritos que, fehacientemente, registran el nombre de fray Juan de San Miguel como el promotor y constructor hospitales y templos.
“Después de la conquista -relata- estos lugares de beneficencia, además de sus funciones médicas, tenían propósitos educativos y de asistencia social, y los ejemplos más notables fueron los de Santa Fe de la Laguna y de San Juan de Dios en Pátzcuaro, junto a donde hoy se ubica el hospital civil”.
No pierde un punto de vista doloroso, al señalar que, aunque hubo ese auxilio de los religiosos, la violencia ejercida por los colonizadores españoles superó todo límite, además de que la población purhépecha fue duramente afectada por una epidemia de viruela en 1576, conocida entre los aborígenes como cocolíztli o terétsekua.
La maestra Soto aclara que fue entonces cuando la Corona española ordenó a los virreyes novohispanos elaborar un sistema de “congregaciones”, consistentes en la reubicación o concentración de los pueblos que como en Cuba, provocó la desaparición de comunidades enteras.
Karina Soto Camacho comparte la idea de que el origen de los purhépechas estaría al sur del continente americano, basándose en diferentes tipos de evidencias que también existieron en tierras de los incas, en Ecuador, Perú y Bolivia.
“También se han descubierto vestigios y rastros de cerámica, construcciones, entierros y pozos esparcidos desde América del Sur hasta la zona central de México, abarcando la actual Mesoamérica, dominada ampliamente por la civilización maya”.
Las similitudes artísticas y religiosas entre la cultura purhépecha y aquella de los pueblos sudamericanos se manifiestan asimismo por el parecido lingüístico con el idioma wari que tiene una mezcla del quéchua, huancaíno y aymara, muchic, culli y puquina de las costas peruanas y ecuatorianas, establece Soto para reforzar su opinión.
El uso del bronce arsenical en el imperio purhépecha -anterior al surgimiento de otras culturas mesoamericanas- sí era conocido por los incas, quéchuas y aymaras: “Sin embargo, esos factores no constituyen una evidencia suficientemente sólida para dar por garantizado ese origen”.
P’orhépecheo o purhépecherhu, significa, por otro lado, “lugar donde viven los p’urhé o porhé” y, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, ese pueblo de las regiones lacustre y montañosa del centro de Michoacán se llama a sí mismo p’urhépecha, y cada uno de sus integrantes es un p’urhé o p’horé como los llama don Luis González y González.
Martha Vázquez Ponce, estudiante del Instituto Politécnico Nacional originaria de Nahuatzen, dice que esto implica una autoafirmación de los purhépechas como pueblo; pero existe una polémica respecto de esta denominación, debido a que, en la antigüedad, los p’urhépechas practicaban la esclavitud y hacían la guerra.
A los señores principales se les denominaba achéecha, razón por la cual hay michoacanos como Karina Soto Camacho y Martha Vázquez Ponce, así como historiadores que consideran inadecuado hablar de un imperio purhépecha.
“En todo caso, en la actualidad, el etnónimo en uso es el de purépechas (sin la h intermedia) en español o p’urhépecha en la lengua originaria, debe ser el gentilicio correcto para respetar nuestro pasado y su historia”, reiteran ambas profesionistas michoacanas al concluir sus reflexiones.

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