lunes, marzo 4, 2024

Los migrantes que prefieren Nuevo León

Carmen Lila Romero / Monterrey, NL

*Del sueño americano al sueño regio.
*Buscaban llegar hasta Estados Unidos.
*Hallan buenas oportunidades de empleo.
*Alicia Araya se quedó a vivir en Monterrey.
*Hay oferta de trabajo en numerosas tareas.

Alicia Araya -a quien compatriotas, amigos y familiares conocen como Aly-, migrante de Costa Rica, quien alcanzó a llegar a Estados Unidos; pero fue deportada, se quedó a radicar en Monterrey y trabajar en una carpintería ubicada en el municipio de Santa Catarina, de donde salen los recursos para mantenerse con su pareja, dos hijas y su nieta.
Alicia -su nombre real- es una de tantos migrantes provenientes de Centroamérica que dejó atrás el “sueño americano” para quedarse a vivir en Nuevo León en lo que se ha dado en llamar coloquialmente “sueño regio”.
Desde hace varios años, migrantes extranjeros y también nacionales, cruzan México en busca de llegar a Estados Unidos; pero las dificultades que atraviesan en el camino o las deportaciones, hacen que comiencen a hacer vida en el estado norteño.
Se trata de hondureños, colombianos, salvadoreños, haitianos y costarricenses, incluso africanos y asiáticos -que son minoría- además de migrantes nacionales del sur del país, que son empleados en diversos lugares que van desde grandes empresas hasta tiendas de conveniencia, ferreterías, taquerías, mercados ambulantes, obras en construcción, carreteras, caminos vecinales y restaurantes de comida rápida, en ocasiones de manera irregular.
Un análisis de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Nuevo León, con datos del último Censo de Población y Vivienda 2020, refleja que esta entidad fue la que recibió la mayor cantidad de migrantes extranjeros y mexicanos, migrantes que ahora viven en ella.
Los migrantes tienen entre 17 y 42 años de edad, donde el 90 % son hombres, mientras que las pocas mujeres que llegan se emplean de inmediato en la zona metropolitana de Monterrey, en su mayoría como trabajadoras del hogar.
Esta labor que es altamente demandada, bien pagada y no requiere de mucha experiencia, con un promedio de salario de entre dos mil quinientos a tres mil quinientos pesos a la semana, libres de impuestos y otras cargas fiscales.
En esta situación, existe el reto de hacer visibles a las personas migrantes, dice Arturo Rodríguez, director de “Nuevo Corazón”, una asociación civil que desde hace un par de décadas apoya a los migrantes nacionales y extranjeros en su búsqueda de alcanzar el “sueño americano”.
Señala también que Monterrey es una ciudad próspera que ofrece empleo a este segmento: “En mi experiencia, creo que ninguna otra ciudad tiene tanta abundancia como la que existe aquí, tan solo hay que ver el número de tiendas de conveniencia que existen, una en cada esquina… y todas venden”.
Rodríguez asegura que lo que es una realidad es que hay un aumento de migrantes mexicanos y extranjeros en Nuevo León, y que en las calles son evidentes los anuncios para solicitar personal, principalmente en el rubro de servicios, es ahí donde los migrantes se emplean y van haciendo vida en el estado.
“Muchos de los migrantes que llegan a esta ciudad vienen con un fin: realizar un sueño, que es el ‘sueño americano’, y en ese intento muchos de ellos le toman un gran cariño al ‘sueño mexicano’, o más bien, el ‘sueño regio’, que se traduce en tener un buen empleo”.
Eso abre la posibilidad de ahorrar, tener una casa, un auto, ser independiente, o mejorar la calidad de vida, incluso de la que tenían en sus propios países o estados, sobre todo porque la mayoría de migrantes huye de la inseguridad, violencia y falta de oportunidades económicas.
Eso no es reciente, ya que viene sucediendo desde hace varios años, solo que llegó a un punto crítico por el endurecimiento de la política de inmigración de Estados Unidos”, explica Rodríguez, para quien la capacitación es un tema que los migrantes requieren para integrarse a la industria o a empresas en donde necesitan de personal.
“En su intento de llegar a Estados Unidos, al pasar el tiempo y quedarse en Monterrey, muchos de ellos no están capacitados para cubrir los puestos que nuestra ciudad demanda, por tal motivo muchos son rechazados en diferentes lugares”.
Desafortunadamente, agrega, son candidatos ideales para los criminales, ya que muchos se encuentran solos, sin dinero, sin familia, sin casa, y por obvias razones esta situación los lleva a la depresión y la angustia, y a sentir enojo por el rechazo: es ahí cuando las bandas del crimen organizado aprovechan para contratarlos y llevarlos a sus filas.
Sin embargo, las mismas organizaciones que requieren mano de obra han abierto oportunidades con el fin de ingresarlos a las filas productivas, además de que los apoyan con la instalación de comedores o con capacitaciones gratuitas, para oficios que son altamente demandados en esta ciudad tan activa y bien ubicada geográficamente.
Esta demanda trabajadores para la electricidad, plomería, panadería y cocina, así como técnicos en computación, aire acondicionado, o los apoyan para que terminen sus estudios de primaria o secundaria para que salgan adelante y hasta vivan mejor que en Estados Unidos.

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