lunes, mayo 27, 2024

Los michoacanos de corazón, nacemos donde se nos pega la gana: Roberto Monroy García

Por Edmundo Cázarez C
-Primera de dos partes-

Con mucha frecuencia, hay quienes afirman que los sueños tarde o temprano se cumplen, pero no solamente eso, sino que expertos en el tema, sostienen categóricamente que los tiempos de Dios son perfectos y para Roberto Monroy García, un michoacano de corazón, sin importar que la cigüeña haya decidido, por cosas del destino, dejarlo caer en la capital del país, transformándolo momentáneamente en un chilango más, con sobrado orgullo, expresa que “Los michoacanos de corazón, nacen donde se les pega la gana”. El amor y la pasión demostrados desde muy joven por las extraordinarias tierras michoacanas, las que ha tenido la suerte y el privilegio de recorrer a lo largo y ancho, lo han convertido en un férreo y exitoso promotor de uno de los estados más bellos del país: MICHOACÁN.

Indiscutiblemente que caminar diariamente por las calles de Morelia, debe ser un verdadero deleite. Admirar las canteras rosas de las fachadas de innumerables edificios llenos de historia y de una arquitectura fuera de serie. Asimismo, es contagiarse de ese sabor provinciano y ni qué decir de la calidez que transmite su gente, definiéndolos como extraordinarios anfitriones.

Siendo estudiante de la preparatoria Rector Hidalgo, ubicada en aquel entonces, en el Centro Histórico de Morelia, Roberto Monroy, tenía la fortuna de pasar frente al majestuoso Palacio Clavijero, -Hoy, Centro Cultural Clavijero-, que durante ese tiempo albergaba las oficinas de la Secretaría de Turismo del Gobierno del Estado, dentro de sí mismo, su voz interna repetía una y otra vez… “Un día voy a ser Secretario de Turismo de Michoacán”. Quizás, esa fijación se incrementó más, cuando se daba la oportunidad de visitar cada una de las innumerables exposiciones de pintura, fotografía, escultura, etcétera, que ahí se presentaban.

Hoy en día, Roberto Monroy García, se desempeña, por segunda ocasión, como Secretario de Turismo del Gobierno del Estado de Michoacán, realizando un papel digno de admirarse en cuanto a la promoción turística, cultural y artesanal se refiere de este hermoso estado de la República y empleando una sola frase: “MICHOACÁN ES TODO MÉXICO”

Aunque no es nada dado a conceder entrevistas exclusivas, argumentando no ser una figura famosa, ni mucho menos, tiene nada extraordinario que contar, sin embargo, conversar con él, resulta un verdadero agasajo por la sencillez y la transparencia que transmite en cada una de sus palabras. Amable, educado y fino en su trato, como si se tratara de un puberto que alcanza la mayoría de edad, expresa su júbilo al llegar a sus primeros 50 años de vida, dando la impresión de ser materialmente un “chavo/ruco”, conservando la frescura de un puberto, además, odia la solemnidad.

Aunque las cosas para él, no han sido nada fáciles, sin lugar a dudas, es un hombre que nació para triunfar y sabe hacer lo que más le gusta con verdadero entusiasmo y entrega.
Poseedor de una impresionante trayectoria profesional, realizó estudios en Relaciones Comerciales Internacionales en la Universidad Latina de América, Campus Morelia, así como estudios de inglés en la ciudad de Brighton, Inglaterra. Cuenta además con un Diplomado en Liderazgo Empresarial por el Colegio de Graduados en Alta Dirección de Morelia, así como un Diplomado en Mercadotecnia por el Instituto Tecnológico de Monterrey, Campus Toluca. Su hiperactividad no tiene barreras y para ello, se ha convertido en un experto en el manejo de la Mercadotecnia y Comunicación.

Instalado en la sede de la Secretaría de Turismo del Gobierno del Estado de Michoacán, que alberga un hermoso edificio colonial, ubicado a un costado del imponente Acueducto de Morelia, justo frente a la enorme e impresionante escultura ecuestre del Siervo de la Nación, José María Morelos y Pavón, en esta primera parte de la entrevista exclusiva que concedió a ÍNDICE POLÍTICO, haciendo gala de una memoria privilegiada, nos narra que a los siete años de edad, tuvo la suerte de saludar de mano al Papa Juan Pablo II, allá, en la Plaza San Pedro, en el Vaticano y a tan sólo unos cuantos días de aquel muy lamentable atentado que sufriera el Pontífice.

De igual manera y gracias a un viaje familiar, con nostalgia y emoción, hace remembranza que hizo su Primera Comunión en el Huerto de los Olivos de Getzemani, justo en donde estuvo Jesucristo. Desde muy chico, Roberto Monroy se ha caracterizado por su hiperactividad, jamás se mantiene quieto, tan es así, que su papá, don Jesús Monroy Solórzano, un muy destacado empresario patzcuarense, pensando en que Roberto era muy inquieto, se le ocurre la idea de construir el Boliche Morelia para que lo atendiera, pero nunca se imaginó que Roberto lo convirtiera en un auténtico “icono” de los jóvenes no solamente de Morelia sino de todo el estado.

Posteriormente, a la edad de 19 años, decide incursionar con enorme éxito en la organización y realización de eventos artísticos en Morelia, con figuras de talla internacional, tales como Luis Miguel, por cierto, le cobró cien mil dólares por actuar en la Monumental Plaza de Toros de Morelia. Posteriormente y debido al rotundo éxito obtenido, lleva hasta Morelia a infinidad de personalidades del medio artístico, tales como Juan Gabriel, Marco Antonio Solís, Vicente y Alejandro Fernández, entre otros muchos más, pero siempre, anteponiendo la promoción turística de Michoacán.
-¿Cómo le va en la vida al Secretario de Turismo del Gobierno del Estado de Michoacán?
-Bien mi estimado Edmundo. Me va muy bien gracias a Dios, además, me siento muy contento y con nuevos retos, pero, sobre todo, porque acabo de cumplir mis primeros cincuenta años de vida…
-¿Es verdad que la vida empieza a los cincuenta?
-Ja, ja, ja. Eso me lo deberías decir tú, porque ya pasaste por ahí…
-El que se ríe se lleva, y el que se lleva se aguanta ehhh…
-¡No hombre!! Tú sabes perfectamente el alto grado de estimación y respeto que te tengo. Uff, haz entrevistado a tantas y tantas personalidades, que, para mí, es un verdadero honor que vengas a conversar conmigo. Déjame decirte que, para mí, esta no será una entrevista más, sino un reencuentro de amigos de hace mucho tiempo…
-¿La vida de un Secretario de Turismo es diferente a la de los demás?
-Antes de responder, me observa fijamente. Una y otra vez, pasa su mano por el mentón. Estira los brazos. Inhalando aire profundamente me dice: “Mmm… Vaya, vaya. ¡Nooo mi querido amigo!! La vida de este tu servidor y amigo, ha sido como la de todo mundo con subidas y bajadas. Con valles y hasta con cumbres escabrosas. Con nublados y tormentas borrascosas…”
-¿Así de tétrica…?
-Tienes razón, no es para tanto. La verdad, es que también he podido admirar días soleados y hasta maravillosos.
-¿A lo mero macho, que sientes ser Secretario de Turismo del hermoso Michoacán?
-No cabe duda que no has dejado de amar a tu natal Estado. Aunque nací en la Ciudad de México, llevo viviendo, aquí en Morelia, más de 30 años. Soy tan michoacano como tú.
-Tus papás, también son originarios de Pátzcuaro, ¿verdad?
-En efecto, al igual que mis abuelos paternos, todos ellos eran tus paisanos.
-Pero ya eres más michoacano que chilango…
-Sus ojos brillan intensamente, con una leve sonrisa exclama-: ¡Por supuesto que sí!! Como decía Chabela Vargas cuando se refería a los mexicanos, pues igualmente, los michoacanos de corazón, nacemos donde se nos pega la gana, así es que biológicamente nací en la Ciudad de México, pero desde los 15 años vivo aquí en Morelia, de tal manera que mis raíces michoacanas datan desde hace 35 años.
-A lo mero macho, ¿Qué sientes por Michoacán que tantas satisfacciones te ha brindado?
-Uff… A lo mero macho, como tú dices, es un Estado maravilloso. Desde que llegué a estudiar la preparatoria en 1987, la Secretaria de Turismo estaba muy cerca de mi escuela, la Preparatoria Rector Hidalgo, incorporada a la Universidad Michoacana, justo a una cuadra del bellísimo Palacio Clavijero, -Hoy, Centro Cultural Clavijero-, que en ese entonces albergaba las oficinas de la Secretaría de Turismo del Gobierno del Estado. Siempre que pasaba por ahí, me decía por dentro: “Roberto, un día tienes que ser Secretario de Turismo…”
-¿Los sueños se cumplen?
-Ahora comprendo que sí. Era una fijación que tenía muy dentro de mí.
-¿Qué recuerdos guardas de tan bello lugar?
-Cada vez que podía, entraba al Palacio Clavijero para admirar las muchas exposiciones fotográficas o de pintura que se presentaban.
-¿Ya conocías Michoacán?
-No, la verdad es que no. Veníamos de la Ciudad de México a Morelia solamente de visita y durante las vacaciones de verano o en Navidad a Pátzcuaro y al Volcán Paricutín en Uruapan y Zamora. Así es que me la pasaba en Morelia y en la Ciudad de México.
-¿Cómo es que logra involucrarse con el poder político en Michoacán, si era tan joven?
-Durante la campaña de Víctor Manuel Tinoco Rubí para gobernador del estado, en 1995, me invita para que fuera una especie de coordinador de avanzada. Justo cuando había concluido mi responsabilidad como Road Manager de Luis Miguel con el disco ARIES, en 1993.
-¿Después de haber estado colaborando tan cerca con una enorme personalidad como Luis Miguel, venir a Morelia no se le hacía como pequeña cosa?
-Que buena pregunta y te la agradezco…
-¿Qué demonios tenía que hacer un integrante del staff de Luis Miguel en una campaña política?
-El licenciado Tinoco Rubí, sabía perfectamente que, yo, había recorrido todo el país y conocía a la perfección todo lo relacionado con logísticas, eventos masivos, montajes, templetes y sonidos, vamos, todo lo que ocupa en actos de campaña. De eta manera, fue la primera vez que pude recorrer los 113 municipios que integran el Estado de Michoacán.
-No te puedes quejar….
-No, la verdad es que no. En ese entonces, las campañas políticas tenían una duración de cinco meses, tiempo más que suficiente para conocer todo el estado.
-¿Qué fue lo más grato que descubriste durante ese intenso recorrido?
-Quedé enamorado de este maravilloso estado. Michoacán, es uno de los estados más hermosos del país, con una naturaleza espectacular, climas agradables, lagos, valles, montañas, volcanes, ríos, presas y formidables playas, así como una arquitectura e historia únicas.
-¿Vamos, un verdadero paraíso?
-¡Sin lugar a dudas!! Pero lo más importante, destaca que desde las etnias centenarias que han construido Michoacán, a lo largo de su historia, los purépechas siempre se erigieron como una raza de respeto, por su cultura y fortaleza, conjuntándose con sus tradiciones, costumbres, artesanías y gastronomía, han hecho de Michoacán un lugar simple y sencillamente envidiable. Ni que decir de su situación geográfica tanto en el mapa nacional y mundial, bueno, hasta las mariposas monarcas decidieron venirse a Michoacán para establecer su hogar como destino final después de miles de kilómetros de viaje desde Canadá hasta Maravatío y Tlalpujahua. Y ni que hablar del pelícano borregón o de las tortugas.
-Por ahí dicen que Tabasco es un edén…
-Sin menospreciar ese notable estado del sureste, no se compara en nada con Michoacán. Sus Pueblo Mágicos, sus muy importantes zonas arqueológicas y una Ciudad Patrimonio de la Humanidad como es Morelia…
-¿Y qué me dice de la hospitalidad del michoacano?
-¡No hombre!! Siempre brinda un trato de primera a sus visitantes. A lo mero macho, la manera que tiene el michoacano de atender, de recibir, de respetar e invitar a la gente…
-…Te voy a cobrar derechos de autor ehhh…
-Ja, ja, ja… ¿Por lo de: A lo Mero Macho?, ja, ja, ja, No hay fijón. Bueno te decía, la forma en que el michoacano atiende en su casa a sus visitantes, la verdad, es que los convierte en grandes y valiosos anfitriones.
-¿Dios debió haber establecido el “Paraíso” en Michoacán?
-Sin lugar a dudas. Michoacán es un Estado 360, porque lo tiene todo, con gente buena y de trabajo. Un mosaico de enormes posibilidades de desarrollo en todos los aspectos. En alguna ocasión, el entonces presidente de la Organización Mundial del Turismo, comentó que México era un mundo en sí mismo, y yo, te puedo decir que Michoacán es un México en sí mismo.
-¿Estoy frente a un exitoso Secretario de Turismo?
-Intempestivamente, apaga su celular que lo interrumpía una y otra vez. Se me queda viendo fijamente, con voz fuerte me dice… “Si me sigues hablando de “usted”, aquí paramos la entrevista. ¡No la chingues!! Edmundo, sabes perfectamente que eres mi amigo y me pone un poco nervioso ese distanciamiento…
-No, no es eso. Simple y sencillamente, lo cortés, no quita lo valiente…
-¡Vaya, vaya, me dejas sin palabras!
-¿Cómo fue la infancia del ahora Secretario de Turismo del Estado de Michoacán?
-Uff…!! Siempre he sido una persona muy inquieta e hiperactivo. Quizás, una persona sumamente observadora porque me gusta mucho observar.
-¿Qué lugar te tocó ocupar en el seno familiar?
– Tuve una infancia maravillosa. Soy el más chico de seis hermanos, el que me sigue, me lleva con cuatro años y el otro con seis. Así es que tuve muchísima más relación con vecinos y amigos, pero no con mis hermanos…
-¿Un triste alejamiento…?
¡No!!… Me refiero a esos lazos de amistad, pero hoy en día, es totalmente diferente.
-¿A qué jugabas?
-Antes de responderte, por favor, permíteme preguntarte algo. He leído cada una de las entrevistas que has realizado con infinidad de muy diversas personalidades y aflora en ti, ése “feeling” de sicólogo. ¿Estudiaste sicología?
-Pues fíjate que no. Mi pasión es el periodismo y hacer preguntas. Así es que dime ¿A qué jugabas?
-¡Órale!! No fui un niño de juegos, sino que lo que más me gustaba era leer periódicos y ver las noticias. Por cierto, desarrollé una especie de memoria privilegiada al aprenderme los números de teléfono de todos mis amigos y familiares, así como las placas de los coches de mi papá, de mis tíos y de mis abuelos.
-¿Un niño genio?
-No, para nada, quizás, era una cosa un tanto “rara” en un niño de 10 años.
-¿Tu juguete favorito?
-Me encantaban los trenecitos
-¿Cómo fue tu paso por la primaria?
-Dejando de lado la rigidez que observaba al inicio de la conversación, Al Roberto Monroy García, convertido en Secretario de Turismo del actual gobierno de Michoacán, lo siento mucho más “blandito” y en confianza- “Me acuerdo que estando en la primaria John F. Kennedy, de Ciudad Satélite, en el Estado de México, el papá de una amiga era diputado federal y un día, nos llevan de visita al Congreso de la Unión en San Lázaro para conocer la Cámara de Diputados. Si no mal recuerdo, era el último informe de gobierno del presidente José López Portillo…
-¿Cuál fue tu primera impresión estar ahí?
-Uff, estaba totalmente impactado. Ver aquellas enormes y maravillosas banderas. El majestuoso y enorme candil francés que existe en el centro del Salón de Sesiones, pero lo que más se me grabó en la memoria, fue la silla presidencial donde había estado sentado López Portillo, por cierto, a los niños nos dieron permiso de sentarnos ahí…
-¿Qué sentiste? ¿Te hiciste pipí?
-Ja, ja, ja. En esos tiempos no había celulares ni tampoco cámaras fotográficas pequeñas. Fue una enorme emoción al dimensionar que se trataba de la máxima tribuna que existe en el país.
-¿Inmediatamente soñaste con llegar a ser presidente de México?
-¡Por supuesto!! Luego, al celebrar el Grito de Dolores durante las Fiestas Patrias, compraba una bandera y salía a la ventana de mi casa, simulando ser el presidente de la República y daba “El Grito”
-¿No me digas que también fuiste abanderado en la escuela….?
-No te digo, neta, pareces sicólogo, te adelantas a todo. Tanto en la primaria y secundaria siempre fui abanderado y hasta me escogían para que diera lectura a las efemérides y el mensaje del director a los demás niños.
-¿Un niño “nerd”?
-No precisamente y te digo que no, porque no era muy dedicado a estudiar. Lo que me ayudaba mucho era la memoria. Nunca he sido una persona “matadita” para aprender cosas. Me gusta mucho observar y estar muy atento, y eso, como que me ayuda mucho.
-¿Y el razonamiento?
-Simulando darle instrucciones a Paco, su secretario particular, a través de un interfón expresa: “Paco, por favor cancela mi cita con el sicólogo, ya no la necesito” Aparte de tener buena memoria, siempre me ha gustado buscar la lógica de las cosas. Recuerdo a un maestro de secundaria, nos puso a leer “El Laberinto de la Soledad” de Octavio Paz, y un compañero y yo, lo leímos y cuando llegó la evaluación de la lectura y les digo a los demás compañeros que no habían leído el libro, que se salieran del salón y les iba a poner 6 de calificación. Francisco Guzmán, mi compañero y yo, empezamos a buscar la lógica del “Laberinto de la Soledad” y empezamos a desmenuzar la lógica de ese extraordinario libro.
-¿Qué es lo que más te apasionaba?
-La historia y el origen de las cosas. Entender la forma de cómo se desarrollaba cada etapa de la vida del país. Pero no era un “nerd”, mi inteligente y aguerrido preguntón.
-¿Te ayudaban con las tareas, ya fueran tus familiares o amigos?
-No, para nada. Las tareas siempre las hice yo.
-¿Cuál era tu método de estudio?
-Que me platicaran las cosas y no estar leyendo y leyendo, porque déjame decirte una cosa, para la lectura soy muy malo.
-¿A lo mero macho?
-¡Síi!! Empiezo a leer y me pierdo y tengo que regresarme a releer. Uff, siempre me pasa eso. Pero cuando me lo platican, como que capto mucho mejor las cosas.
-¿Un alumno del montón?
-No, pero tampoco fui burro o un “erudito”. Digamos que un alumno sobresaliente y con muy buenas calificaciones. La primaria la concluí con mención honorifica.
-¿En qué trabajaba tu papá?
-Mi padre, afortunadamente aún vive con una muy buena salud, siempre ha sido un destacado empresario. Mientras que mi mamá, una abnegada ama de casa.
-¿Qué le aprendiste de tu papá?
-A luchar por la vida. Empezó con un simple carrito de paletas y concluyó su vida laboral de manera exitosa y realizando muchísimas cosas.
-¿Exitoso o afortunado?
-Uff, cada pregunta que me haces. Una de mis tías decía exactamente lo que me acabas de preguntar. Que mi papá era un tipo muy afortunado por su manera de ser y hacer las cosas.
-¿Un hombre con “Ángel”?
– Totalmente, eso, le ha permitido lograr un patrimonio y una de ellas, que hasta la actualidad mantiene, es un prestigiado restaurante de cabrito al pastor, ubicado en la Ciudad de México, con más de 50 años de existencia.
-¿El restaurante el Cerro de la Silla es tu gemelo?
-Pues prácticamente, los dos nacimos el mismo año. Mi padre un hombre sumamente trabajador y un excelente comerciante, quien quedó huérfano, de padre, a los 15 años de edad y mi abuela decide llevárselo a él y a mis 9 tíos, de Pátzcuaro a la Ciudad de México para que siguieran estudiando. El más grande tenía 17 años y el más chico tan solo un año de edad.
-Volviendo con tus estudios ¿También en la secundaria fuiste tan destacado?
-La secundaria la tuve que cursar en dos escuelas. La primera, en el Centro Escolar del Lago de Guadalupe, atendida por Jesuitas, por cierto, fue totalmente complicado para mí…
-¿…Por qué?
-Proveniente de una escuela pública e ingresar a una privada, me veían como “bicho raro”. Como fregado, pordiosero y el “naco” no solamente del salón sino de la escuela misma.
-¿Una escuela “fifí”, como ahora lo definen desde Palacio nacional?
-Indiscutiblemente, pero me tuve que aguantar durante un largo año porque, de plano, no podía, era demasiada la presión que recibía un niño de tan solo 11 años de edad…
-¿Un descarado “bulling”?
-Pues sí, aunque en ese tiempo no se le llamaba así. Me escondían mi mochila y era un abuso verbal. Un tema de discriminación social. Te veían como si no merecIeras ni siquiera estar vivo.
-¿Esas agresiones eran solamente hacia tu persona?
-Éramos cinco o seis chavitos que sufríamos esos ataques… ¡y dentro de un plantel mixto!!
-¿A qué escuela te cambian tus papás?
-Al Centro Escolar Panamericano, que ahora se conoce como Centro Escolar Cedros, ubicado allá por Ciudad Satélite. Una gran escuela perteneciente al Opus Dei.
-¿Naciste en pañales de seda?
-Quizás, un tanto incómodo por la pregunta, mueve todo su cuerpo, estira los brazos como queriendo abarcar todo el espacio posible. Suspira profundamente y me dice: “Mmm, ¿Qué te digo?
-¿Te ofende la pregunta?
-No, para nada. Déjame decirte que nací en pañales de tela que mi mamá lavaba. No podía haber nacido en pañales de seda y con seis hermanos. Sino con unos papás totalmente empeñados en sacar adelante a sus hijos.
-¿Si no sabes de tristezas, no podrás saber de alegrías?
-Vaya con tus preguntas que desarmas a cualquiera. Tuve la dicha de contar con una madre entregada absolutamente a su casa y con un padre que trabajaba de sol a sol.
-¿Una dicha que te llevaran de viaje?
-Te voy a preguntar lo mismo que tus otros entrevistados. ¿Acaso eres sicólogo?
-No, por supuesto que no…
-Es que vas un paso adelante…
-Mejor cuéntame a dónde te llevaban a pasear…
-A esa edad, tuve la suerte de conocer cuatro de los cinco continentes que integran el globo terráqueo.
-¿Trabajaba en el gobierno?
-Ja, ja, ja… ¡para nada!! Nunca trabajó dentro del gobierno, ni tampoco fue diputado o senador. Fue un exitoso empresario. Un hombre sumamente hábil para hacer negocios. Era re bueno para vender y convencer a la gente de tal o cual producto, además, era muy respetado por la calidad del trabajo que realizaba.
-¿De ahí viene tu visión y entrega hacia el trabajo que llevas a cabo?
-¡Exacto! Mira, tenía siete años cuando me llevaron de viaje a Europa durante 25 inolvidables días. Si no mal recuerdo, fue en 1979, por cierto, estaba recién nombrado su Santidad Juan Pablo II y mi papá me cargó en sus hombros para alcanzar a tocar la mano de Juan Pablo Segundo, ahí en la enorme Plaza de San Pedro en el Vaticano y antes que sufriera el atentado.
-¿Qué sentiste haber tenido contacto con el Papa, aunque hayan sido solo unos segundos?
-No lo sé. Quizás, no tenía la capacidad para dimensionarlo, pero sabía que era una gran personalidad porque lo veía en la televisión y en los periódicos.
-¿Qué sentiste por dentro?
-Mucho gusto. Mis papás me decían una y otra vez, que era el representante de Dios en la Tierra.
-¿De ahí tu pasión por los viajes y turismo?
-Que te puedo decir. Me encanta viajar. A esa edad, no tenía ni la menor idea de lo que era un turista.
-¿Qué es lo que más te llamaba la atención?
-Aunque estaba muy chico, indiscutiblemente, esos lugares llenos de cultura y de historia. Tuvimos la oportunidad de ir a Tierra Santa, Israel, Egipto, China, Japón. Por cierto, hice mi primera comunión en Getzemani, en el Huerto de los Olivos en donde estuvo Jesús. Cosas que se me quedaron muy grabadas.
-¿De esos fantásticos lugares, que comida era tu favorita?
-Uff, me haces una pregunta muy difícil de responder, era tan variada. Asimismo, la música, los espectáculos, los edificios, y su gente, muy cálida en algunos lugares y totalmente fria en otros.
-¿Qué fue lo único que te faltó por conocer?
-Hasta la fecha, deseo ir a Australia.
-¿Te ibas de “pinta” en la escuela?
-Jamás, no me daban la oportunidad de hacerlo. –Ya entrado más en confianza, decide abrirse por completo- “Era tan agradable mi salón en el Centro Escolar Panamericano que logré obtener menciones honoríficas y hasta cultivar a mis mejores amigos que datan de esa época.
-¿Amigos para siempre?
-Han trascurrido casi 40 años y cada vez que nos vemos, es con un enorme afecto.
-¿Y en la prepa?
-Vaya que estando ya en la prepa, aquí en Morelia…
-¿Un cambio completamente brusco de la Ciudad de México, a la tranquilidad de Morelia?
-Diría que fue un tanto difícil porque estaba acostumbrado a una vida sumamente agitada, y en Morelia, en 1987, era una bellísima ciudad con enorme tranquilidad.
-¿Un remanso de paz?
-Por supuesto que sí. De mi casa a la preparatoria, hacia máximo 10 minutos caminando y cuando en la Ciudad de México, de mi casa a la escuela era más de una hora de camino.
-¿Cómo aprovechabas esas tardes de tranquilidad en Morelia?
-Llegaba de la prepa a la una de la tarde… ¡y ya no tenía nada que hacer!! Además, no tenía amigos, entonces, a mi papá se le ocurre comprarme una batería y empecé a tocarla y formar un grupo musical cada viernes que me iba a la Ciudad de México para ver a mis amigos.
-¿Cómo se llamó tu grupo musical?
-Con el sueño de llegar a ser algo en el ámbito artístico y musical, nuestro grupo se llamó “Tax”, pero resulta que el menos talentoso, musicalmente hablando, era yo.
-¿Y qué sucedió?
-No obstante que había gente muy talentosa, al final de cuentas, cada quien agarró su rumbo. Tocábamos música pop, allá por el rumbo de Ciudad Satélite y con un muy reducido club de fans. Pero vamos, lo agarramos de cotorreo
-¿En la prepa seguías siendo un alumno destacado?
-Pues fíjate que no, Al contrario, ahí, sentí el rigor de tener que presentar exámenes extraordinarios al reprobar materias.
-¿No que muy “sácale punta” para la escuela?
-Debo reconocer que el nivel académico era muy elevado, además, cometí el gravísimo error de inscribirme en el área de Ingeniería y Arquitectura. Llevaba materias de Física y Matemáticas a niveles elevadísimos, algo que no entiendo y por supuesto que “las troné”.
-Pero lo tuyo es el área social…
-En efecto, todo lo relacionado a las ciencias sociales las entiendo a la perfección. Total, terminé la preparatoria aquí en Morelia a estirones y jalones.
-¿Cuál era tu ambición profesional?
-Terminando la preparatoria tienes esa duda o disyuntiva de la carrera que quieres seguir.
-¿Opciones de carreras universitarias limitadas?
-En ese tiempo, la única universidad que existía en Morelia era la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y el Instituto Tecnológico de Morelia, de tal manera, los jóvenes se iban a estudiar a Querétaro, Monterrey, Guadalajara, pero no a la Ciudad de México.
-¿A dónde te querías ir estudiar la universidad y qué carrera era la indicada para ti?
-Estaba indeciso entre Comunicación y Sicología porque me gustaban muchísimo las dos y decidí irme a la Ciudad de México, además, mi papá comenzó a construir un boliche aquí en Morelia para que me quedara a atenderlo, por cierto, ese boliche alcanzó muchísima fama no solamente en Morelia sino en todo el Estado y la gente lo recuerda con mucho agrado.
-¿…Un ícono en Morelia?
-…¡Sin lugar a dudas!!
-¿Pero qué sucedió con tu carrera?
-Total que me voy a la Ciudad de México y empiezo estudiar simultáneamente Ciencias de la Comunicación y Sicología en el Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México, pero cuando mi papá concluye de construir el Boliche Morelia, me dice: “Por ti, hice esto, por favor, no la amueles, ven ayudarme”
-¿No hay mal que por bien no venga?
-¡Exacto!!, justamente, se acababan de inaugurar en Morelia, los planteles de las universidades La Salle y Latinoamericana. Si pérdida de tiempo, veo los planes de estudio de las carreras Comercio Internacional…
-¿Un volado o un “tin marín-de-do-pingüe?
-Me convence la Universidad Latina y ahí me inscribo, por cierto, no terminé la carrera de Comercio Internacional porque en 1991, me dedico de lleno al tema del Boliche.
-¿En dónde quedaba la hiperactividad que no te permitía desfogar el Boliche Morelia?
-En 1992, se me ocurre empezar a organizar eventos artísticos aquí en Morelia y se me ocurre traer a Luis Miguel…
-¿Cómo le hiciste para convencer a Luis Miguel que actuara en Morelia?
-No lo sé, pero creo que ha sido parte de esa creatividad que siempre tengo en la mente.
-¿Roberto Monroy es más peligroso cuando está callado que cuando habla?
-Ja, ja, ja, para nada. ¡Te pasas!!
-¿Eres un moderno “Rey Midas”?
-¡No inventes!!, esa creatividad se me da de manera natural
-Como decía Vicente Fernández, “Aquí entre nos” ¿A lo mero macho, te las truenas?
-No Edmundo. Jamás he tenido la necesidad de recurrir a las drogas…
-¿Ni un “churrito” de mariguana como dice Vicente Fox?
-No, no y no. Creo que cada quien posee un talento y sin necesidad alguna de recurrir a las drogas… ¿Tú te las “truenas” cada vez que haces una entrevista?
-No, pues no… ¿Acaso me ves los ojos rojos?
-No lo digo en son de ofensa. Ni tampoco es para que te molestes conmigo. Sino que lo expreso admirando esa capacidad que tienes para sorprender a cada uno de tus entrevistados. Yo no tendría esa astucia que demuestras en cada entrevista…
-¿Eres un frustrado comunicólogo?
-Vaya, vaya. Sabía perfectamente que ibas a sacar la “casta” muy tuya. Mira mi muy estimado Edmundo. Me gusta comunicar, pero no tengo la mínima idea de cómo entrevistar con ese estilo muy tuyo. Vamos, cada quien posee su vocación y la desarrolla como mejor puede.
-¿Te refieres a que cada quien mata las pulgas cómo puede?
-Ja, ja, ja. Que deliciosa charla. En efecto, cada quien mata las chinches o pulgas como puede.
-¿Un experto en el Business Show?
– A mi amigo Alejandro Martin del Campo y a mí, estando en la prepa, se nos ocurrió la idea de hacer un concierto en Morelia con Luis Miguel y nos dimos a la tarea de buscar las posibilidades. Aunque déjame decirte que primero pensamos en traer a Juan Gabriel, pero tenía las fechas ocupadas, así que la única alternativa que nos quedaba era Luis Miguel.
-¿Un fiel seguidor de Televisa?
-No tienes idea, me pasaba horas y horas en Televisa San Ángel y percatarme de cómo llevaban a cabo cada una de las producciones, los secretos de la iluminación y sonido, así como la dirección de cámaras.
-¿Por qué no ingresaste a Televisa?
-Pues porque ya no vivía en la Ciudad de México, pero cuando iba de visita, no dejaba de ir ver cada una de las grabaciones.
-¿Cuáles fueron los obstáculos que encontraste para traer a Luis Miguel a Morelia?
-Nuestro primer contacto fue Fernando Hiriarte, era el director del Palacio de Arte aquí en Morelia y nos puso en contacto con Luis Carlos Carrillo y que, por mera casualidad, resultó ser un asiduo cliente del Boliche Morelia. Le pido me pusiera en contacto con Publi Show, la oficina de Hugo López, el legendario manager de Luis Miguel.
-¿Cuánto te costó traerlo?
-Nada más y nada menos que cien mil dólares…
-¡Sopas!! ¿Cómo demonios le hiciste para conseguir ese dineral?
-Pues con el apoyo de cada uno de los papás…
-¿A lo mero macho, no era un acto suicida?
-Sin duda alguna, pero… ¡era Luis Miguel!! Solamente que nos engañaron diciéndonos que cabían 20 mil personas a la Plaza de Toros de Morelia, cuando solamente le caben 10 mil.
-Uff… ¿Una verdadera odisea?
-Total, que hicimos el boletaje pensando en los puntos de equilibrio…
-¿Te chamaquearon?
-La plaza de toros se llenó hasta el tope y no hubo ganancias y sobraron 10 mil boletos, de lo contrario, me hubiera metido en serios problemas legales por fraude.
-¿Empezabas con un mal negocio?
-Imagínate la que se hubiera armado…¿Dónde diablos hubiéramos metido a tanta gente?, pero cumplimos con todos los permisos…
-Pero fue un éxito… ¿o no?
-Pues sí, pero fue un éxito personal cuando estaba cumpliendo 20 años de edad.
-¿Es verdad que Luis Miguel exigía las perlas de la virgen?
-Uff, no tienes idea. Entre otras cosas más, tuvimos que techar el escenario, tuvimos que rentar escenarios profesionales. Mínimo 100 botellas de suero sabor coco, pero en Morelia no había en existencia en ninguna farmacia o tienda de autoservicio, así es que, en chinga, nos dimos a la tarea de conseguirlo en donde fuera y al precio que nos pusieran.
-Pero fue una gran experiencia para ti…
-Gracias a ello, nace una gran amistad con Alex MacCluskey, brazo derecho de Hugo López y socio de Luis Miguel. El 6 de junio de 1992, jamás se me olvidara por el exitoso concierto que ofreció en Morelia Luis Miguel.
-Continuará-

Artículos relacionados